- Media noche en la ribera,
- duerme el fangoso Riachuelo,
- la luna es un espejuelo
- que riela sobre el verdín
- entre fantasmas de hollín
- y sombras de terciopelo
-
- En el dock duerme un velero
- soñando en un contrabando,
- y otro, quizá añorando
- los tifones tropicales
- o el furor de los maestrales
- sobre las jarcias aullando.
-
- En el cercano café
- de la calle Necochea,
- Arolas garabatea
- en su fueye dormilón
- un tango muy retozón
- y con gracia lo florea.
-
- Un guapo de La Ensenada,
- taita muy duro de boca,
- es el que achica y provoca
- a pesados y a matones;
- se llama El Tano Barone
- y es el que ronca en la Boca.
-
- Barrio boquense de chapas,
- van mis versos al asalto
- y aunque no piquen muy alto
- me atrevo a pronosticar:
- la Boca no ha de dejar
- que la profane el asfalto.
- Enrique Cadícamo
- Año 1906