- De origen guarango, mi cuna fue un
barrio
- de vereda angosta y viejo
empedrado.
- Crecí con mi gente, puse el hombro
al hambre,
- masticando el caldo del cinto
apretado.
- Me cuesta expresarme por eso hablo
poco,
- aunque siempre trato de hacerme
entender;
- si digo trabajo, me refiero al
lomo,
- los callos con mano, taller y
taller.
-
- Si cuento de canas, se trata de
pelo,
- que aunque me hacen viejo me las
banco bien.
- Y, como quien dice, sé cuidar la
línea
- en los avatares que tiene el vivir.
-
- Si pienso en un tango: ¡Discépolo
digo...!
- porque soy de pueblo como lo fue
él...
- y si digo amigo se me agranda el
cuore
- porque en ese palo, no sé... tengo
mil.
-
- Y en tantos biandazos que habré
apechugado
- a veces, zurdado, me apretó el
amor.
- Pero en esas lides ya nací
entrenado
- pa´ frenar los brincos que da el
corazón.
-
- Me trago las eses; cultura de
hambriento
- y es cierto, confieso lo bruto que
soy.
- El mango que gano me da para poco.
- Y en cuestión de amores yo doy lo
que soy.