Y...mañana a la mañana
al volver a la oficina
otra vez serás el seco
que por siempre habrás de
ser
y el mareo de estas copas
y el recuerdo de esta
esquina
se unirán a la tristeza
de la curda y su
neblina
y a la bronca estrepitosa
que tirará
tu mujer.
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