¡Mirá viejo disculpame de que opine diferente
porque sé que la novela que contás a tu favor...
y ya que pedís que hable... lo voy a hacer francamente
porque dudo que haya amigos, que te aprecien como yo...!
 
Ya estoy harto de escucharte: Mi mujer.. no me comprende...!
¿Pero a vos quién te comprende, si es que se puede saber
o te crees que el casamiento, es comprar algunos muebles
y tener una sirvienta.. en lugar de una mujer...?
 
Te casate de apurado sin saber de que sentías
mas deseo y entusiasmo... que cariño y comprensión
y hoy vivís equivocado, persiguiendo fantasías
y jugando a la escondida, con tu propio corazón...!
 
No sacás a tu Patrona, ni a la esquina de la casa
y a los pibes como duermen, ni los ves, cuando llegás
no sabés si están enfermos, si te quieren, qué les pasa...
¡Porque sos un pensionista, más que el Padre de tu hogar...!
 
¡Te las das de calavera, porque andás por los "estaños"
rodeado por esa gente, que no tiene dónde ir...!
¡Te pasaste Nochebuena... brindando con los extraños
y decís que sos un hombre... pero no me hagas reir...!
 
¡Y ahora andate... con los vivos que te aplauden tu prontuario
no vaya a ser que al lao' mío se oscurezca tu cartel...!
¡Y no me des la mano, que tampoco es necesario
te dije lo que sentía.. y chau que te vaya bien...!
 
 
Héctor Gagliardi
del libro "El sentir de Buenos Aires"

 

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