Vino
como cita del destino,
como magia de adivino,
como llegan los asombros.
Fresca
como brote que en otoño
nace a rosa, sola en un jardín ya sin color.
Era
medianoche de mi vida,
puso sol de mediodía
con la luz de su alegría.
Trajo
su mirar un torbellino
que movió mi corazón
tras de su amor.
 
II
Y hoy que todo ya es ayer,
como ayer, hoy la vi;
bruma en el atardecer
del adiós, gris de abril.
Y perdidos en los vientos
del tiempo,
nuestros labios lastimados
de besos,
se han cerrado al dolor
de un amor que partió.
 
I Bis
Fina
serpentina que amotina
los rencores del recuerdo
mientras cruzo mi regreso
Miro
aquel retoño que en otoño
se hizo rosa, sola en mi jardín ya sin color
Era
medianoche de mi vida,
trajo sol de mediodía
con la luz de su alegría.
Y hoy que
ya no está, vive encerrado
este triste corazón
en soledad.

Héctor Oviedo

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