¡Qué tristeza reflejaba tu mirada
apoyada en las ojeras de tu hastío
y qué raro temblor te traicionaba
al encender... tu cigarro con el mío...!
 
Jamás hubo momentos mas intensos
ni jamaás tan extraños nos sentimos
compartiendo el silencio, de un silencio
que ninguno de los dos interrumpimos...!
 
¡Qué dolor fue encontrarnos nuevamente
y mirarnos castigados por el tiempo...!
Cuánta edad nos canjeamos mentalmente
y qué claros nos vimos los defectos...!
 
Para qué disculpar nuestro fracaso
si esta vez el destino es inocente
como el sol el Amor tiene un ocaso
cuando se va... lo hace para siempre...!
 
Y por querer soñar con imposibles
obstinados provocamos este encuentro
y aquí estamos... con recursos infantiles
queriendo revivir... lo que está muerto
 
 
Héctor Gagliardi
del libro "El sentir de Buenos Aires"

 

Indice