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- Aunque yo escuela no he tenido
- presumo con intención
- que Dios me dio una emoción
- que en mi memoria palpita
- por todas partes se agita
- mi profundo sentimiento
- la calle a mí me enseñó
- todo cuanto yo presiento.
- Por la calles voy rodando
- a veces lleno de penas
- pero nunca mi serena
- dulce expresión se arrebata
- mis memorias se desatan
- en endechas de cantor
- y aunque una pena me mate
- le sé sonreir al dolor.
- Nunca quise al delator
- porque es un oficio ruín
- tal vez comprendan en fin
- lo que de ellos interprete
- le disparo al alcahuete
- porque tengo mis motivos
- y si una mano me sobra
- siempre se la doy a un vivo.
- Del desprecio salgo airoso
- porque me sobra talento
- mi fuerza es conocimiento
- ante un embate del mal
- soy crudo y fundamental
- noble, expresivo, sencillo
- y mi pluma es una lanza
- muy temida por sus brillos.
- Por conocer mucho al mundo
- a nadie nunca desprecio
- yo he visto reir a necios
- sin respetar un dolor
- la vida es como un valor
- que en cada instante te tasa
- el que se ríe de lo ajeno
- primero piense en su casa.
Julio Ravazzano Sanmartino
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