La fiebre de una piel me aceleró
y pudo más que un sol...
yo ya estaba en la cruz
gatillado al ayer...
 
Y tu amor, que llegó
como pudo surgir la paloma de un mago,
me movió del piolín,
me afeitó el berretín,
me ganó mano a mano...
Y ya vez, aquí estoy otra vez.
 
Bancando una ilusión solamente a pulmón
Remando por salvar lo poco
que quedó de este fiel corazón,
que me grita, reventándose,
que ya no puede ser...
que el tiempo lo llevó
a romperse (ciego) en un frontón,
perdiendo por chabón, no por amor.

Héctor Oviedo - Osvaldo Tarantino

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