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- Con la pollera cortona
- al nivel de la rodilla
- en su mirada sencilla
- te sabía retratar
- mina viva que al pasar
- por su palco un faburete
- con una caída de ojos
- lo amasijó bien debute.
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- Te rejunaba el prontuario
- de toda la muchachada
- siempre sonriente y callada
- en su trabajo de púa
- para el levante era una grúa
- con parlamento de oficio mudo
- y te lustraba en tal forma
- que parecía un felpudo.
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- Te trabajaba la conciencia
- con el disco preferido
- y al recibir tu pedido
- carpeteaba la tarjetita
- te rechazaba mil citas
- y al fina doblando el codo
- te ponía el marcador
- y te la daba con todo.
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- A la hora del decreto
- solita siempre salía
- y en la esquina del tranvía
- daba dique a la gilada
- la sabía campanear
- y a pesar del uniforme
- siempre lo hizo colocar.
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- Pobre mina que en las noches
- de victrolera consiente
- por un copetín, sus dientes
- enferma sabía mostrar
- muchachita que al caminar
- te enredaba en la mirada
- y en cada lágrima
- silenciosa derramaba.
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- Victrolera del recuerdo
- tu palco está solitario
- y tu disco pasionario
- ya no alegra mi suburbio
- las noches del barrio turbio
- en una ronda sentida
- en tu esquina están llorando
- el funeral de tu vida.
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- Julio Ravazzano Sanmartino
- Del Libro "Parlamento
Reo"