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- Cuando yo pasé de
grado
- me regalaron un
perro,
- que tenía un ojo
negro
- como de haberse
peleado,
- y a pesar de estar
tapado
- le daba cada
temblor,
- yo pensé con temor,
- que se había
congelado.
-
- Al otro día que
vino
- ya anduvo mal con
mi hermana
- pues debajo de la
cama,
- un libro le había
escondido,
- y a pesar de haber
mordido
- nada más que cuatro
hojas,
- se puso a gritar
furiosa:
- "que ya bastaba
conmigo"
-
- Lo bautizamos
"León"
- en acuerdo de
muchachos.
- Era lindo
vivaracho,
- orgulloso y
rezongón.
- Le llamaba la
atención
- cualquier ruido que
escuchaba,
- y una orejita
paraba
- para "pescar" la
audición.
-
- Había que oírlo
ladrar
- cuando entraba el
carbonero,
- y el único fue el
lechero
- que lo supo
conquistar,
- porque hacía
derramar
- la leche de la
medida,
- que él, apurado
lamía
- para después pedir
más.
- Yo le daba de comer
- por debajo de la
mesa,
- así hubiera
milanesas,
- tallarines...o
puré.
- Cuantas veces lo
llamé,
- cuando me iba a
dormir,
- y él no tardaba en
venir
- a calentarme los
pies!
- Con qué clase
conseguía
- que lo sacara
a pasear!,
- se ponía a
disparar,
- y a las sillas se
subía,
- pero, León no tenía
- que ser un perro vulgar,
- y por comprarle un collar
- fue a la quiebra mi
alcancía.
-
- Pero, fue una mañana
- que volvía de la escuela,
- me extraño que no saliera
- para lamerme la cara,
- y eso que lo llamaba:
- León...León...León...!
- mas me dijo el corazón
- que era inútil que llamara.
-
- Y allá lo
encontré tirado
-
debajo de la
pileta,
- tenía la boca
abierta
- y los ojos
enturbiados...!
- un auto lo
había matado
- por escaparse a la
calle,
- cuando me iba a
dormir,
- mi mamá me dio
detalles,
- que yo
agradecí atontado.
-
- Y en un carro de
basura
- se llevaron a
mi perro,
- que se fue
tranqueando lerdo,
- prolongando mi
amargura,
- y pensaba en la
negrura
- que sobre el ojo tenía...,
- pobre León que se iba
- con la última diablura!
-
- Por qué te fuiste a cruzar,
- sabiendo que no quería...!
- a solas lo repetía,
- ni que me fuese a escuchar;
- adentro me fui a llorar,
- porque me ahogaba de veras,
- y en la "cucha" que le
hiciera
- estaba sólo el collar!
-
- "Hector Gagliardi"
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