Te veo cruzar el puente
y evoco aquellos días
de tardes solitarias y sombrías
que perturbaron mi mente,
recuerdos de un ser ausente
que se fue y no volvió
esa que mi alma sació
con su cariño y nobleza
me dió el amor, la belleza
y tanto me acarició.
Se interrumpe mi calma
reviviéndose mis ansias
y acuden vivencias rancias
que me acongojan el alma,
ver agitando su palma
diciendo el último adiós
que esperaba a los dos
amantes enardecidos,
por la médula ceñidos
con la bendición de Dios.
 
Yo sé que regresarás
no debía de preocuparme
tu no habrás de abandonarme
no eres mujer fugaz,
nunca has dado marcha atrás
ni has faltado a tu meta
pero el recuerdo me inquieta
y no lo puedo evitar,
es mi cruz, mi gran pesar
la obsesión que me aprieta.
 
Será mi día de albricias
el sol, al fin brillará
mi rostro lo acariciará
la frescura de la brisa,
seré candor y sonrisa
lo intenso de una poesía,
desbordando de alegría
latirá mi corazón
movido por la emoción
de saber que eres mía.
 
Me tienes enamorado
desde el día en que te vi
a tus ojos me prendí
mujer, me has embrujado,
eres mi sueño anhelado
que tornará en realidad,
la calma, paz y bondad.
la belleza, el sentimiento
la razón de estar contento
mi mayor felicidad.
Sergio Gil Ortiz
Año:1999
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