- Es rubia, rubia, muy rubiecita,
- carita fina de rosa té...
- son sus ojitos color castaño,
- y una ñatita...que ni se ve!
-
- Me quiere mucho, y nos queremos,
- y su alegría, es mi vivir,
- y en la mirada nos comprendemos
- me saca todo con sonreir!
-
- Para dormirse, me pide cuentos,
- "el del enano, o
el del león",
- por complacerla se los invento,
- y al fin de cuentas...me duermo
yo.
-
- Y por la sopa, sopa maldita!
- a veces tengo que rezongar...
- pero es la madre la que me
incita:
- "a que me debe de respetar!"
- Y si me enojo, hace un "puchero"
- que me desarma...si lo sabrá!
- por eso nunca me pongo serio,
- Dios me perdone verla llorar!
-
- Y cuando habla, su vocecita
- es como el agua de un manantial,
- que va cayendo por las piedritas
- en una noche primaveral...!
-
- Yo no quisiera que llegue a
grande,
- así chiquita, la quiero yo...!
- ese egoísmo propio del padre,
- que anduvo mucho sin ton ni son!
-
- No sé del
tiempo que está conmigo...
- el almanaque, ¿puede importar?...
- si yo soy otro y por ella vivo...
- vieran qué
lindo...! es ser PAPÁ!
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Hector Gagliardi