- Herido por las invisibles
flechas
- de un espejo detenido
- en sus minutos, está mi eternidad,
- donde gime el roto arco iris
- de mi espera que te piensa.
-
- Sabés... tus rojos labios
arrebatan
- como un abismo de vientos,
- tu voz estalla
- en la sequedad de mi garganta
- y tus ojos
son una ambición
- que envuelven
mis confusos soles viejos.
-
- Pero igual, quiero vivir
- mi tiempo en simbiosis
- con este poema que te recuerda,
- como una lágrima
- que se rompe en flor.
- En el estridente ocaso de mi
piel
- penetra en finísima llovizna
- la apagada garúa de tu despoblado
amor.