Soy una puerta más en Buenos Aires,
una de tantas.
Pero del sur como el Pampero,
como Arolas y Manzi, como la vida casi
soy espera, negación, encrucijadas.
 
Hija de carpintero gringo o criollo
¿qué más da?
Estaqueada en soledades atestiguo
al que no tiene donde caerse muerto.
Romances con tocadas encendidas.
La tos de aquella planchadora rubia.
Serenateros de trova y trago largo.
Abuelos que pueblan ocasos con aldeas.
Milonguitas tras cielos de luces malas
y aquel estudiante que saliera urgido
(a todos en la memoria los abrazo)
 
El toc toc de mi llamador convoca
a dramas, comedias, farsas.
El paso de ganso de los triunfadores.
El paso lerdo de los derrotados.
Malones de la vida y de la muerte.
Curdas y parteras, proxenetas y laburantes.
También los adioses sin vuelta de hoja
de quienes me cruzan para siempre.
 
No aflojaron mis bisagras
el granizo ni los tranvías.
Tampoco el tiempo (ese ladino) pudo
borrar las iniciales a cuchillo,
ni el balazo que repujan mi corteza.
 
Si alguien vislumbra un folletín,
una rosa, algún desgarro
en mi prolongación de patio o vereda
acierta, soy eso y lo que callo.
no se llamen a engaño,
aguanté de pie tantos biabazos
que la piqueta no podrá conmigo.
Soy una puerta en el sur
de Buenos Aires,
una de las tantas
 
Oscar González
Del Libro "En la Cornisa"
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