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Information sent by Carlos A. Manus
Thank you very much for your collaboration
Verlaine and the tango
The symbolist
poets -Paul Verlaine among them- preferred the shade to the
color and chose the undefined tones and the blurred concepts. The
gray was their preferred tone because it is not a color but a
grade of brightness halfway between black and white.
The gray express
the melancholic spirit typical of that literary trend as a result
of its search for the ambiguity of the concepts. From that, their
preference for the evenings when the colors fade away and only the
gray stays, symbol of the melancholy and the indefinite.
The music is a
reflect of the geographical habitat; therefore, the music of the
Northern part of our country
-like the
carnavalito and the takirari- is cheerful as the colorful scenery
of its countryside. The tango, on the contrary, is sad because
its scope were the slums and the port. The tango has expressed
all the feelings but the joy, and even though there are tangos
sarcastic and teasing, their expressions are of gibe not of
merriment.
Like the
symbolists, the tango poets used the gray, the rain, the fog, the
evening, the twilight, the shadows and to the mist to express
their feelings of melancholy, invocation and nostalgia.
Enrique
Cadícamo resorted to those obsessions in several poems: “…
Alondra gris/ tu dolor me conmueve,/ tu pena es de nieve…/
Madam Ivonne…” (Madame Ivonne);
“Barrio tranquilo de mi ayer,/ como un triste atardecer,/ a tu
esquina vuelvo viejo…” (La casita de mis viejos); “Afuera
es noche y llueve tanto…/ Ven a mi lado, me dijiste,/ hoy tu
palabra es como un manto,/ un manto grato de amistad…/ La historia
vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia,/ el mismo amor… la
misma lluvia…/ el mismo, el mismo loco afán…/ …Después, quizá,
mordiendo un llanto,/ quedate siempre, me dijiste,/ afuera es
noche y llueve tanto,/ …y comenzaste a llorar…” (Por la vuelta);
“…¡Niebla del Riachuelo!…/ Amarrado al recuerdo/ yo sigo
esperando…/ ¡Niebla del Riachuelo!…/ De ese amor, para siempre, me
vas alejando…” (Niebla del Riachuelo); “…Tras el ventanal,/
mientras pega la llovizna en el cristal/ con tus ojos más nublados
de dolor/ soñás un paisaje de amor…” (Nunca tuvo novio);
“… Gime bandoneón, tu tango gris, quizás a ti te hiera igual/
algún dolor sentimental…” (Nostalgias); “Ven… No te vayas…
Qué apuro de ir saliendo/ Aquí el ambiente es tibio/ y afuera está
lloviendo…/ … Es cruel la despedida/ y triste
el distanciarnos…/ Rubí… En este instante gris, un último
dolor/ me causará tu adiós…/ Después la noche, con su frío y con
su lluvia/ pondrá su broche sobre mi corazón…/ Ven … que la
lluvia, afuera, no ha cesado…/ La noche es cruel y fría…/
¡No salgas de mi lado!… / ¡Amor!…” (Rubí);
“Suena menos gris/ tango, para mí…” (A quién le puede importar);
“ … Mientras tanto la garúa/ se acentúa/ con sus púas/ en mi
corazón…/ ¡Garúa!…/ Solo y triste por la acera/ va este corazón
transido/ con tristeza de tapera…/ Garúa… Tristeza…/ Hasta el
cielo se ha puesto a llorar…” (Garúa); “ Llueve… Llueve en
el suburbio/ y aquí solo en esta pieza,/ va subiendo a mi cabeza/
una extraña evocación./ Es la pena de estar solo/ o es la tarde
cruel y fría/ que a mi gris melancolía/ la convierte en emoción…/
Hoy la tarde está lluviosa,/ bandoneón, por los recuerdos,/ es por
eso que me acuerdo/ de mis tiempos de esplendor…” (Cuando
tallan los recuerdos); “… Café La
Paloma/ por tu veredón en las noches brumosas/ se pasean las
sombras de Tito, Arolas y Bardi…” (A pan y agua).
Cátulo Castillo frequently used
those fixed ideas in “…¡Tu coche que pasó me salpicó/ Su
noche de fangal y lluvia!…” (Anoche); “… Y en el fondo
grisáceo de aquel día de hielo/ ponían una gota de ironía mordaz,
/ el sol de tus cabellos, tus pupilas de cielo/ y el cuerpito
aterido que envolvía el percal…” (Caminito del taller);
Rivadavia y Rincón!… Vieja esquina/ de la antigua amistad que
regresa,/ coqueteando su gris en la mesa que está/ meditando en
sus noches de ayer…/ Cuando llueve en las noches su frío/ vuelvo
al mismo lugar del pasado,/ y de nuevo se sienta a mi lado/
Betinoti, templando la voz…” (Café de Los Angelitos); “El
farol de una cantina, la neblina del Riachuelo/ que ha tendido
bajo el cielo como un pálido crespón/ y en la mesa, donde pesa su
tristeza sin consuelo, Don Giovanni está llorando con la voz del
acordeón…/ Pero inútil… Ya no queda ni el rincón de la esperanza./
Sólo puebla su tristeza la aspereza del pesar/ y en la niebla de
los años, y en la muerte que lo alcanza/ hay un canto como un
llanto que regresa desde el mar…/ Es la voz de los veleros que
llevaron las neblinas,/ son los viejos puertos muertos que están
mucho más allá,/ y los ecos que lo aturden, el alcohol que lo
asesina/ cuando grita que su pobre “ragazzina” volverá”. (Domani);
“Llega tu recuerdo en torbellino,/ vuelve en el otoño a
atardecer,/ miro la garúa, y mientras miro,/ gira la cuchara de
café…” (El último café); “…Tarantela del barco italiano,/
la cantina se ha puesto feliz,/ pero siento que llora lejano/ tu
recuerdo vestido de gris” (La cantina); “…Cerrame el
ventanal/ que quema el sol/ su lento caracol de sueño,/ ¿no ves
que vengo de un país/ que está de olvido, siempre gris,/ tras el
alcohol?…” (La última curda); “… El otoño te trajo,
mojando de agonía,/ tu sombrerito pobre y el tapado marrón./ Eras
como la calle de la melancolía/ que llovía… llovía sobre mi
corazón…/ Un otoño te trajo, tu nombre era María,/ y nunca supe
nada de tu rumbo infeliz,/ si eras como el paisaje de la
melancolía/ que llovía, llovía, sobre la calle gris.” (María);
“Paredón,/ tinta roja en el gris/ del ayer…/ Por qué llegó y se
fue/ tras del carmín/ y el gris,/ fondín lejano/ donde lloraba un
tano/ sus nostalgias de “bon vin”. (Tinta roja); “La copa
del alcohol hasta el final/ y en el final tu niebla, bodegón…” (Una
canción); “La niebla de la noche nos castiga/ con una gris
distancia de recuerdos./ La niebla de los puertos y la vida/ que
ronda con sus pasos de silencio./ Detrás está la luz de antiguos
días/ y el horizonte azul que yo presiento./ Mi soledad te espera
en la neblina/ con la canción que llora sin saberlo./ La niebla,
carrusel,/ y estamos solos/ girando el carretel,/ el carretel…/ La
niebla, carrusel,/ que alguna noche/ ha de acercarse/ con la
sombra de él…/ Una canción se filtra entre la niebla/ con una gris
mortaja de fantasma,/ y el corazón se sienta en la vereda/ para
escuchar los ecos que se apagan…” (Una canción en la niebla).
José María Contursi used those
subjects in: “Como un fantasma gris llegó el estío/ hasta tu
corazón que aún era mío./ Y poco a poco te fue envolviendo/ y poco
a poco te fuiste yendo…” (Cada vez que me recuerdes);
“…¡Cuántos, cuántos años han pasado,/ Grises mis cabellos y mi
vida!/ Loco… casi muerto… destrozado,/ con mi espíritu amarrado/ a
nuestra juventud…” (Cristal); “… Y en una noche gris,/
desesperada y gris,/ ¡casi me mato por vos y por mí!…” (Culpable);
“¡Qué ganas de llorar/ en esta tarde gris!…/ ¡En su repiquetear/
la lluvia habla de ti!…/¡Y hoy es tu voz que vuelve a mí/ en esta
tarde gris!…” (En esta tarde gris); “… La noche que te
fuiste,/ más triste que ninguna/ palideció la luna/ y se tornó más
gris la soledad…/ La lluvia castigando mi angustia en el cristal/
y el viento murmurando:/ Ya no vendrá jamás…” (La noche que te
fuiste).
As Homero Expósito also did it in
“… Bajo el gris/ de la luna madura/ se pierde la oscura/
figura de un barco…” (Cafetín); “… Río… sueños… calles…
pueblo…/ todo está esperando, ¡todo está lloviendo!… (Déjame
volver para mi pueblo); “… Fue en abril/ -el año, ¿para
qué?-,/ la tarde estaba gris,/ llovía aquí también/ un llanto de
violín/ y un verso de papel…” (Oyeme); “…¡Pobrecita,
morocha y rubia!/ que en una cita con la lluvia/ se perdió…” (Oro
falso); “…Detrás de la miseria, ya ves… sigo soñando/ mis
horas de muchacho que ya no volverán,/ yo sé que se han nublado
mis días más felices/ como tus tardes grises, que ya no veré más…”
(Pueblito de provincia); “… Tal vez/ de tanto usar el
gris/ te ciegues con el sol…/ ¡pero eso tiene fin!…” (Quedémos
aquí); “… Y atrás de un tul, siempre París/ vendiendo azul lo
gris…” (Siempre París); “… Y sabiendo acaso mis mentiras/
ocultaste tus desvelos/ en el gris de una sonrisa…” (Todo);
“…Trenzas de color de mate amargo/ que endulzaron mi letargo
gris…” (Trenzas); “… Si me parece verte con la mirada
rubia/ detrás de la ventana seguir con interés/ por el cordón de
piedra las aguas de la lluvia/ mientras yo fabricaba barcos de
papel…” (Barquitos de papel).
The same as Homero Manzi did in
“Después…/ la luna en sangre y tu emoción,/ y el anticipo del
final/ en un oscuro nubarrón…” (Después); “ Yunta oscura
trotando en la noche./ Latigazo de alarde burlón./ Compadreando de
gris sobre el coche/ por las piedras de Constitución…” (El
pescante); “Esquinita de barrio porteño,/ con muros pintados
de luna y de sol,/ que al llorar con tus lluvias de invierno/
manchás el paisaje de mi evocación” (Esquinas porteñas);
“Fuí como una lluvia de cenizas y fatigas/ en las horas resignadas
de tu vida…” (Fuimos); “…Estás en la penumbra cuando en la
tarde se duerme el sol./ En la canción del ave que arrastra el
viento como un dolor./ En la gota de lluvia que recogió una flor./
En el temblor del ala que el vendaval golpeó…” (Gota de lluvia);
“Garuando en mi ventana murmura la noche./ Las luces de la calle
titilan más bellas/ en tanto que tu ausencia parece una estrella/
mojada en la lluvia de mi corazón…/ …Volverás, volverás con el
agua/ que al golpear mi cristal da su canto./ Volverás, volverás
con el llanto/ que llueve en la noche de mi callejón./ Volverás
otra vez del recuerdo/ al nidal de mi fe desolada,/ y estará tu
canción amarrada/ con hilos de lluvia que llora mi amor./
Las nubes del fracaso recorren mi
cielo./ El trueno de la pena retumba reproches./ El rayo del
olvido alumbra mi noche/ y el viento del alma te canta un perdón./
Repica sobre el claro cristal la llovizna./ Un lampo del pasado
sus focos asoma,/ y vuelve tu recuerdo como una paloma/ mojada en
la lluvia de mi corazón”. (Lluvia); “… El viento de la
tarde revuelve la cortina./ La mano del recuerdo me aprieta el
corazón./ La pena del otoño agranda la neblina: / se cuela por la
hendija de mi desolación…” (Mi taza de café); “… Es tan
triste vivir entre recuerdos…/ Cansa tanto escuchar ese rumor/ de
la lluvia sutil que llora el tiempo/ sobre aquello que quiso el
corazón…” (Ninguna); “… Es tal vez por eso que
recién me angustian/ tu tono velado, tu sombra, tu gris,/ tu cielo
techado de nubes y bruma,/ tu parque llorando con lluvia de
abril…/… ¿Qué alma, qué alma buena/ vio la pena, pena/ de la nube
gris,/ del camino azul, del dolor de abril?/ … Somos… lo mismo,
con igual destino…/ Garúa borrosa de un día de abril./ Un nido
vacío y un viejo camino/ y un aire de ausencia muy triste y muy
gris.” (Paisaje); “… Adiós…/ la triste y más gris canción
de amor…/ Ayer…/ el último y fatal ayer final…” (Torrente)
Héctor Pedro Blomberg invoked in
La que murió en París “… La lluvia de otoño mojó los
castaños,/ pero ya no estabas en el boulevar…” , and in La
viajera perdida “… Pasajera rubia de un puerto lejano/ que un
día embarcaste en un puerto gris…/ … ¿Aún vives y sueñas? Quizás
hayas muerto,/ pero en mi nostalgia romántica y gris,/ espero
encontrarte soñando, en un puerto,/ bajo el claro cielo de un
dulce país…”
Francisco
García Jiménez conjured up those feelings in Barrio Pobre
“… Barrio… de mis sueños más ardientes;/ pobre… cual la
ropa de tus gentes./ Para mí guardabas toda la riqueza/ y
lloviznaba la tristeza/ cuando te dí mi último adiós…”, and also
in Otra vez, carnaval “… Fugitivas se irán en la aurora/
la ventura y la risa…/ ¡Tendrán todas mis horas/ una gris
soledad!…”
Julián Centeya said in La ví
llegar “… Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante/ la busca
en mi terrible camino de dolor…”, and in Claudinette “…
Tus grandes ojos negros, afiebrados,/ llenaron de tiniebla mi
pobre corazón…/…/ Medianoche parisina/ en aquel café-concert,/
como envuelta en la neblina/ de una lluvia gris y fina/ te vi
desaparecer…”
Those themes
are also in “… Como el mar, el humo de nieblas la viste,/
y envuelta en la gama doliente del gris,/ parece una tela muy rara
y muy triste/ que hubiera pintado Quinquela Martín…/ Pero hay en
las noches de aquella cantina/ como un pincelazo de azul en el
gris,/ la alegra figura de una “ragazzina”/ más brava y ardiente
que el ron y que el gin…” (José González Castillo, Aquella
cantina de la ribera).
And those topics are in “… El
rocío de tus hojas/ la garúa de la ausencia,/ con el dolor de un
suspiro/ su tronquito destrozó” (Pascual Contursi, Ventanita de
arrabal); “Parao en la vereda,/ bajo la lluvia que me
empapaba, la vi pasar./ El auto limousine,/ como un estuche, de mi
la aislaba con su cristal …” (Manuel Romero, Las vueltas de la
vida); “…Fatal,/ el otoño, con su trágico/ murmullo de
hojarascas, te envolvió/ y castigó el dolor./…/Llueve, / la noche
es más oscura…/Frío,/ Dolor y soledad…” (Alfredo F. Roldán, Tu
pálido final); “Al alba abrí las puertas de mis horas;/ al
alba fuiste tú:/ promesa y luces…/ Y ahora están abiertas a un
abismo/ el más profundo y gris, porque me huyes…” (Eugenio Majul,
Mientras viva).
The same subjects showed up in
“Remotos bandoneones/ despliegan en la noche/ sus pájaros de
brumas…/ … Yo sólo sé que fue el remanso de mi vida gris,/ que en
el calvario de mis días fue una tibia luz…” (Rodolfo Taboada, ¿Por
qué la quise tanto?); “… Ha pasado sólo un año/ y el adiós
abrió su herida;/ un año nada más,/ un año gris/ que en nuestro
amor duró una vida…” (Chico Navarro, Nuestro balance); “…
La calle es niebla y cerrazón/ y, mientras digo mi canción,/
lloviendo está mi corazón, en oro y gris…” (León Benarós, Oro y
gris).
And also appeared in “…La calle
con mi piel/ y con la piel de usted,/ se puso la llovizna/ y me
enseñó a morder…” (Héctor Negro, en Un lobo más); “… ¿Te
acordás, hermana, de aquellos cadetes…/ el primer bolero y el té
en El Galeón,/ cuando los domingos la lluvia traía/ la voz de Bing
Crosby y un verso de amor…?” (María Elena Walsh, El 45); “
Humedad… llovizna y frío; mi aliento/ empaña el vidrio azul del
viejo bar,/ … Aunque sé que nunca llega, siempre/ que llueve voy
corriendo hasta el café…” (Cacho Castaña,
Café “La Humedad”).
Those topics
turned up in “… Esquina de las cuadras de mi vida,/
guarida de mis sueños más absurdos,/ embarcadero gris de mi
ambición de luz,/ secreta latitud de mi canción…” (Rubén Garello,
Buenos Aires conoce); “… Soplaron vientos de hastío en los
valles de mi vida/ y trajeron las cenizas de mi lírica ilusión/
hecha carne en las tinieblas de mi juventud perdida/ donde murió
mi bohemia/ con mi última canción…” (Luis Rubinstein,
Inspiración); “ … Y todo a media luz,/ Crepúsculo interior/
¡Qué suave tercipelo/ La media luz de amor…!”
(Carlos Lenzi, A media luz); “… Sueños de gloria/ que
truncos quedaron/ y herido me dejaron/ entre brumas de dolor…”
(Juan Velich, Mala junta).
The link
between Verlaine and the tango poets is shown in Canto de
ausencia, a poem wrote by Homero Manzi:
Escrito en un
poema está tu nombre.
Colgada en la
pared tu cara buena.
Tus cartas
escondidas en un cofre,
y en un libro
de Verlaine, tus azucenas…
Note:
My appreciation to the Professor Ana Maria Basso for her kind
references to Verlaine and the symbolist poets provided through
the Professor Conrado De Lucia.
- Carlos A.
Manus
- December 2001
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