| Informe | El Tango y el Futbol |
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El tango se familiariza con el fútbol y vibra al compás del acontecimiento mundial.
La presencia del fútbol en las
letras de tangos se documenta en 47 temas. El tango balompédico
concentra su atención en dos grandes bloques temáticos: los
acontecimientos y la vivencia social apasionada. Entre los hechos
deportivos ocupa importante espacio el Campeonato Mundial. Un amplio
apartado está formado por las vivencias en las copas de 1978 y 1982.
La contienda celebrada en Argentina dio lugar a ocho composiciones
triunfalistas: Marcha oficial del Mundial ’78; The hit of Viva el
Mundial; Los chicos del Mundial; La Copa tiene dueño; La Copa es de
Argentina; El equipo del Mundial; Argentina, te queremos ver campeón;
Argentina, te llevo dentro de mí. Y la de España fue la cancha para La
milonga clementera, basada en el personaje del humorista gráfico Caloi.
El Adidas Tango fue el balón
creado para los mundiales de Argentina ’78 y España ’82. Su diseño (20
piezas con tríadas que creaban la ilusión óptica de 12 círculos
idénticos) se usó hasta Francia 1998. Cuando se jugó en nuestro país,
en 1978, el diseño futbolístico experimentó una revolución con la
presentación del Tango, en obvia alusión a la música popular
argentina. Este balón se inspiraba en la pasión, emoción y elegancia
rioplatenses. El diseño inicial del balón Tango de 1978 se alteró sólo
ligeramente para el Mundial 1982, aunque el Tango España contaba con
una innovación tecnológica.
¿Qué nos dice el tango del
fútbol? Es la pasión de los argentinos y los uruguayos, estos en mayor
medida. Las dos cunas rioplatenses del tango. Pocas cosas pueden
movilizar tanta cantidad de personas. Al ser el mes del Mundial, la
fiebre por la Celeste y Blanca ya nos subió a todos. Pero, cabe
reconocer que esa pasión hoy se expresa de otra manera y no es masiva.
Quizás por el trasfondo de negocio, frivolidad, violencia y corrupción
que rodea al fútbol. Décadas atrás era la cita obligada de cada
domingo y no se hablaba de otra cosa. Los estadios se transformaban en
una fiesta total, como lo refleja un tango descriptivo que hizo furor
en los años ’40: El sueño del Pibe (de Puey y Yiso): … el estadio
lleno / glorioso domingo... Ni hablar cuando se jugaba el
superclásico; todo parecía detenerse. En 1947 iban punteros River y
Boca y reunieron en el estadio Monumental la mayor cantidad de público
que registra la historia del fútbol argentino, pese a que no se había
cerrado aún la mítica Herradura. Eso sí, todos paraditos en las
tribunas, uno pegado al otro.
Al margen de los Mundiales, pero
siempre dentro de la misma temática, el tango nos cuenta un poco sobre
fútbol, pero al ser dos movimientos culturales populares, es difícil
separarlos uno del otro. A principios del siglo XX, Vicente Greco
homenajeó a la Academia con su tango Racing Club en el esplendor del
amateurismo. Luego Agustín Bardi emitiría su ofensiva, dedicándole el
tango Independiente Club a los primos de Avellaneda. Fueron pioneros
de otros numerosos tangos dedicados a clubes, jugadores famosos y
acontecimientos. Carlos Gardel registró varios temas de esa línea,
pero quizás uno poco conocido llame la atención: el tango de su
autoría, Sami, que le dedicó al jugador español José Samitier en 1928,
luego de verlo campeón en la final de la Copa del Rey, estando el
cantor en la Península.
El Mundial de 1950, en Brasil,
fue el más dramático e increíble de la historia. El campeonato
retornaba después del parate impuesto desde 1938 por la 2ª Guerra
Mundial. Quedó indeleble como El Maracanazo, hazaña uruguaya que
impactó al mundo entero. El imponente estadio Maracaná de Río de
Janeiro, inaugurado en tal ocasión, fue colmado por 220.000
espectadores el 16 de julio, una masa humana que, seguramente, no se
repetirá nunca más en el fútbol. La celebración comenzaba. Allí entonces apareció el capitán uruguayo, el Negro, el Caudillo, el Jefe: Obdulio Varela. Escondió la pelota debajo de un brazo protestando el gol al árbitro. Sabía que era lícito, pero su acción calmó al estadio y ese verdadero titán en achicar rivales, trabajó el partido. Uruguay recuperó el ánimo, se fue agrandando y a fuerza de contragolpes dio vuelta el resultado, con goles de Schiaffino (gran pase de Alcides Ghiggia) y este metiendo la pelota entre el arquero y el palo. Fue el del triunfo. Los cariocas enmudecieron y lloraron de tristeza. No podían entender. Uruguay estaba de fiesta. Era bi-campeón mundial. En las calles de Montevideo cundía el grito a coro: “¡Ghiggia presidente!”.
“El Río quedó en lutou silencio en Maracaná. Una ráfaga celeste lo dejó sin respirar. El carioca entusiasmou sorprendido se quedó cuando la copa del mundo el Uruguay, se la llevó. El Uruguay muy poco habló, pero al final la danza de moda a los brasileros con goles certeros le ensenó a bailar. Con gran dolor bailó hasta que se cansó, la mamba, el tango,
a samba, y el
ritmo baión.” Por Hugo Gregorutti - El Diario de Paraná |
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