Informe |   Sebastian Piana y el cine   ( Parte II )

                                                             PRESENCIA DE PIANA EN EL CINE ARGENTINO

 

La vinculación de Sebastián Piana con los estudios cinematográficos se debió a Mercedes Simone. El joven le había llevado su Milonga sentimental, que la cantante registró fonográficamente el 4 de Octubre de 1932.

Poco mas tarde, la cantó en Montevideo. El  estudioso uruguayo Horacio Loriente ha recordado la circunstancia: “Nuestro teatro Solís la recibe triunfalmente a Mercedes Simone el 3 de Febrero de 1933, formando parte de la compañía de revistas del Maipú, que encabezan Alicia Barrié, Mary Lamas, Rosita Contreras, Miguel Gómez Bao y Pedro Quartucci. Fue entonces cuando Fernán Silva Valdés, el autor de Agua del tiempo dio su veredicto: “Piana es la milonga misma”.

Mercedes Simone les había grabado a los jóvenes Piana y Manzi el vals Esquinas porteñas el 25 de Abril de 1934; en cambio, no les cantaba El pescante, que había obtenido el segundo premio en un concurso abierto por el maestro Canaro y disfrutaba de gran aceptación. Atilio Mentasti pensó en algo parecido para que lo cantara Azucena Maizani en la película Monte Criollo, estrenada el 22 de Mayo de 1935. Manzi escribió una bella letra, pero a Mentasti no le gustó la música de Piana, y cómo este rehusó escribir otra, el productor acudió a Francisco Pracánico, que dio con su gusto. Piana había perdido su primera oportunidad de vincularse con el cine argentino, que estaba dando sus primeros pasos. No  debe olvidarse que el año 1933 señaló el comienzo del cine sonoro filmado en nuestro país: nos referimos a Tango, película dirigida por Luis Moglia Barth, y los Tres berretines, del director Manuel Romero.

En 1936, la productora P.A.F. contrató a Mercedes Simone para rodar Sombras Porteñas, confiada al joven director Daniel Tinayre. La estrella exigió que la música fuera compuesta por Piana. Aceptado el encargo, el autor de Milonga sentimental logró que su cuñado Pedro Mafia lo apoyara con su orquesta y convenció a Manzi de que escribiera los versos de las canciones. Para este filme, Piana y Manzi compusieron los tangos ¡Dale…! ¡Dale…!, que cantó Mercedes, y Turbión, que simulaba cantar Maruja Gil Quesada, doblada por María Piana, hermana del compositor. Además, compusieron una ranchera (Los leñadores), una rumba (Sol de Cuba), una canción criolla (Tus quereres) y, para la presentación, un vals, Sombras porteñas, que interpretó la orquesta de Mafia con su cantor Martín Podestá. Estos artistas la llevaron al disco fonográfico el 24 de Julio de 1936.

Superada con éxito la experiencia inicial, Piana prescindió de la orquesta de Mafia, pero no de Manzi. En 1937, P.A.F dio a conocer Una porteña optimista, dirigida también por Tinayre, sobre un libro de Arturo S. Mom. Piana musicalizó esa película y compuso un vals, Amor…y amor…que llevaba versos de Homero Manzi y fue cantando por Neyda Francy.

El 10 de Noviembre de 1938, Piana contestaba un cuestionario de la revista Cine Argentino, cuya publicación se justificaba por la intensa actividad registrada en los estudios locales: 13 películas en 1935; 14, en 1936; 28, en 1937; 41, en 1938. Decía Piana: “Después de Sombras porteñas, hice Una porteña optimista, Nobleza gaucha, Las de Barranco y El hombre que nació dos veces”.

Nobleza gaucha fue una remake, sugerida por Manzi y dirigida por Sebastián M. Naón, de un filme pionero de 1915 realizado por Humberto Cairo. Para esta producción de P.A.F., Piana escribió, además de la música incidental, la Milonga de los fortines, una serenata gaucha que canto Agustín Hirsuta y la canción Flor de cardo, interpretada por la cantante chilena Venturita Lopez Piriz. Estas composiciones tenian letra de Homero Manzi. Nobleza Gaucha se estreno el 15 de Septiembre de 1937; Las de Barranco, dirigida por Tito Davison y producida por P.A.F, el 29 de Junio de 1938.

El hombre que nació dos veces y Los caranchos de la Florida, también son de 1938. la primera fue producida por P.A.F, dirigida por le brasileño Oduvaldo Vianna y protagonizada por el famoso actor cómico Cesar Ratti. Además de a música de fondo, Piana compuso, con la colaboración de Manzi, un nocturno que interpreto Dorita Zarate. La famosa novela de Benito Lynch fue el soporte de la película homónima, que dirigió Alberto de Zavalia para Pampa Film, con José Gola y Amelia Bence en los papeles centrales. Se escuchaban ahí dos cantables de Piana y Manzi.

En 1939 Piana no fue convocado a los estudios de filmación. Al año siguiente, en cambio,  intervino en dos películas. Una de ellas fue Carnaval de antaño (estrenada en Abril de 1940),  que dirigió Manuel Romero para Lumiton, con Florencio Parravicini, Charlo y Sabina Olmos. Sofía Bozan canto en ese filme el tango Carnaval de antaño (letra de Romero y música de Piana) que desde cierto tiempo estaba incluido en su repertorio. La otra fue Los muchachos se divierten, también producida por Lumiton y dirigida por Romero. La música debió ser compuesta por Alberto Soifer, que ya había trabajado con el director en La muchacha de a bordo. Como Soifer viajo imprevistamente a España, Romero convocó a Catulo Castillo, y a su vez, al maestro Piana, siempre ansioso de trabajar. Además de la música complementaria, Piana compuso para esa película dos tangos, Llorando tus penas y Que es lo que puedo esperar, ambos con versos de Romero; el primero fue cantado por Charlo, y el otro, por Carmen del Moral.

En ese año, Argentina Sono Film presento Confesión, un filme de Luis Moglia Barth sobre el libro de Homero Manzi y Hugo Mac Dougall. Mentasti había solicitado a Enrique Delfino un tango para ser cantado en una escena pueblerina de esa obra. Delfino compuso Lucecitas de mi pueblo, sobre versos de Francisco Oyarzabal, un productor cinematográfico vinculado a Lumiton. Por razones que quizás tuvieran algo que ver con lo que solía cobrar por sus trabajos, Delfino retiro su tango a ultimo momento. Fue entonces cuando Manzi compuso en brevísimo tiempo los versos de Noches provincianas, y los llevo a Piana para que este los musicara a tambor batiente. Al día siguiente los interpreto la actriz Alita Roman, acompañada por la orquesta del autor de la música contextual, que era Mario Maurano. En Confesión se cantan asimismo otras composiciones de Piana y Manzi, entre ellas, ,Milonga triste y El pescante, tango este de 1934, del que Alberto Vila ofrece una notable interpretación. Puede agregarse que también aparece en escena la orquesta de Ricardo Malerba.

En 1941, Argentina Sono Film produjo Fortín Alto, con dirección de Luis Moglia Barth y argumento de Ulises Petit de Murat y Homero Manzi. La música fue confiada a Piana y como los protagonistas eran cantores de gran renombre (Ignacio Corsini y Agustín Irusta) se esperaba del maestro alguna milonga de esa especia que él había creado. En efecto, además de la música circunstancial, Piana aporto la Milonga de los fortines, que canto Irusta; la zamba Pampa luna, interpretada a dúo por el uno y por el otro  y  Ay de mi, cantado por Don Ignacio. En este filme aparece Edmundo Rivero, entonando un gato Mitrista, al que responde Irusta con versos que exaltan a Sarmiento. Las letras de estos cantables fueron compuestas por Manzi. Para ese entonces, Rivero había intervenido, aunque fugazmente, en otros filmes; Pampa y cielo (1938), El ultimo encuentro (1938) y El ingles de los huesos (1940). No serian los únicos pasos de Rivero por los estudios cinematográficos.

En 1949, Piana interviene con Alejandro Gutiérrez del Barrio en la musicalizacion de un filme de Luis Saslavsky producido por Emelco. Se titulo Vidalita, y eran sus primeras figuras Mirtha Legrand, Narciso Ibáñez Menta, Fernando Lamas (que mas tarde se desarrollaría una actividad exitosa en el cine norteamericano), Amalia Sánchez Ariño y Analia Gade. Su estreno suscito algunas polémicas debido al argumento, que, aunque tomado del teatro clásico español (Don Gil de las calzas verdes) rozaba algunos tabúes seculares. Fracaso así el intento de crear una suerte de opereta folklórica en el que junto con Piana y Gutiérrez del Barrio trabajaron Juan Ehlert y el gran Luis Gianneo.

En 1950, Eduardo Bedoya produjo para Artistas Argentinos Asociados “Arrabalera”, con Tita Merello como protagonista, acompañada por Santiago Gómez Cou y dirigida por Tulio Demichelli. Se trataba de una versión de “un tal Servando Gómez”, pieza dramática de Samuel Eichelbaum. Compusieron la música de este filme Sebastián Piana y Rosemberg, uno de los grandes arregladores de Julio De Caro. Tita cantaba allí el tango Arrabalera y el vals Tarjeta Postal. Recordaba Piana que para Arrabalera había creado un leit motiv que a Rosemberg le gusto mucho, y lo desarrollo con la familia de las cuerdas. “Después (agrego Piana) yo lo use para algunas cosas mías”.

Arrabalera tuvo mucho éxito. Tita lucia como una gran estrella (había filmado Filomena Marturano, y estaba estudiando Los Isleros), y Piana inmediatamente apalabrado para componer la música de otro filme destinado a aprovechar la enorme atracción de la actriz. Antes, empero, accedió a una convocatoria de Manuel Romero, que le confío la musicalizacion de Derecho Viejo, producción de Emelco en la que Juan José Miguez personificaba a Eduardo Arolas, el legendario bandoneonísta autor de El Marne, La cachila, y entre muchos tantos el que daba titulo a la película.

Los Isleros, de Lucas Demare, sobre la novela de Ernesto L Castro, con la música de Gilardo Gilardi, ,y Vivir un instante, un melodrama policial no exento de interés dirigido por Tulio Demichelli, con música de Piana y Catulo Castillo, salieron al mercado casi simultáneamente. Los Isleros se estrenó el 20 de Marzo de 1951 en el cine teatro Opera, y vivir un instante, en el Gran Rex, el 3 de Mayo. Uno y otro filme permanecieron varias semanas en exhibición, de modo que en algún momento Tita Merello tuvo el privilegio de ocupar simultáneamente las enormes carteleras de los dos cines más grandes de la calle Corrientes, ubicados el uno frente al otro. Acerca de Vivir un instante,  recordó Piana: “se refería al contrabando humano. Para Alberto Closas, que compartía el cartel, compuse un bolero y para Tita, una canción mas bien lenta como de novela”. La orquestación de la música creada por Piana fue confiada una vez más a Alejandro Gutiérrez del Barrio.

Piana escribía la música pero no la instrumentaba. A esa tarea se dedicaban por entonces Maurano, Gutiérrez del Barrio, Ehlert y Rosemberg, entre otros. La relación de Piana con sus orquestadores siempre fue buena: contaba el maestro que el les entregaba una guía minuciosa y de ese modo todos trabajaban cómodamente. Lucio Demare, en cambio, cuando comenzó a componer la música de las películas de su hermano Lucas, solo daba a los orquestadores una idea general de lo que queria, a veces sin indicarles para que instrumento debían trabajar.

Cuando Maurano y Gutiérrez del Barrio comenzaron a escribir música de fondo, ya tenían la experiencia cinematográfica acumulada como instrumentadores de la música incidental o como directores de las orquestas que la interpretaban.

No debería inferirse de esto que la de escribir la música de los filmes fuera una tarea descansada. Piana explicaba: “Con el libro de la película delante, yo iba pensando donde debía ir música y me ponía de acuerdo con el productor y director. El productor Bedoya intervenía mucho. Si yo le decía que tenia algo hecho, el queria escucharlo enseguida. Cuando trabajábamos para Arrabalera, el venia a casa a escuchar lo que yo iba componiendo. Me dispensaba una gran simpatía. Yo no estaba en los sets; allí estaba el director de orquesta: la música era compuesta e instrumentada cronométricamente, pero si algo faltaba, el director de la orquesta resolvía el problema, que siempre era muy pequeño. Francisco Mugica, con quien hice He nacido en Buenos Aires, se mostraba muy exigente en lograr que la música se adecuara en la línea argumental. También era exigente Klimovsky, con quien hice La parda Flora, pero con el era fácil entenderse porque era medio músico también, especialista en jazz”. De Klimovsky y de Mugica son las anteúltimas películas musicalizadas por Piana.

Leon Klimovsky, el odontólogo cineasta, inicio en el Cine Artes las exhibiciones del propósito cultural el 30 de Enero de 1942. Cuando ya había sido ayudante de dirección de Pierre Chenal (Todo un hombre, 1943, El viaje sin regreso, 1946), se consagro a la dirección. En 1952 requirió a Piana para que musicalizara El túnel, con Carlos Thompson, sobre la novela de Ernesto Sabato, pero el maestro derivo el encargo a Gutiérrez del Barrio, que gustaba escribir música moderna. El mismo año,  en cambio, le acepto componer la música contextual de La parda Flora, sobre un libro de Nathan Pinzon y el mismo director, protagonizada por Amelia Bence. “Daba gusto trabajar con Klimovsky (memoraba Piana) porque era un muchacho muy culto. Sabía muy bien que queria. La parda Flora fue una película preciosa, bien lograda”:

De todos modos, el filme que con mayor entusiasmo recordaba Don Sebastián era “He nacido en Buenos Aires” (1959), de Francisco Mugica, con un elenco que reúna a los juveniles Gilda Lousek y Enzo Viena con los veteranos Santiago Arrieta y Mario Fortuna.

Domingo Di Nubila,  el máximo historiador del cine argentino, decía que con aquella obra Mugica puso fin a un largo ostracismo cinematográfico. El argumento, de Rodolfo Taboada, describía la Buenos Aires de 1910 a 1916 a través de tres muchachos, uno de extracción proletaria,  otro de clase media y otro de familia aristocrática. “Con su formidable impacto (escribió Di Nubila), esa película resulto el mayor suceso argentino en largo tiempo; Fue vista y gozada por toda clase de publico, aun el de la alta burguesía y la aristocracia, que en los últimos años solo se había acercado masivamente a pocas películas argentinas”. Señala, por fin, el famoso critico: “Otro fuerte apoyo de He nacido en Buenos Aires fue su música pujante y popular que empleo temas de mas de una docena de famosos tangos de la guardia vieja, orquestados por Francisco Canaro y ejecutados por su cuarteto de Don Pirincho en los momentos que forman parte de la acción y por Sebastián Piana en los pasajes de música incidental; también se uso la grabación de Mi noche triste, por Carlos Gardel”. Donde Di Nubila dice “cuarteto de Don Pirincho”, debió decido Quinteto Pirincho. Los juicios de Piana no eran menos entusiastas: “He nacido en Buenos Aires me gusto mucho porque no hubo apuro; se tarde un año en hacer esa película y así salio bien. Se rodó con mucha tranquilidad. Allí intervenían los músicos de Francisco Canaro tocando tangos de antes. No hubo ninguna canción mía. Eran todos tangos de la guardia vieja. Yo aproveche motivos de mis tangos en la música incidental”.

Todavía trabajo Piana en la musicalizacion de Mi Buenos Aires querido (1961), también de Mugica, y con los actores de He nacido en Buenos Aires, ,con cuyo éxito quiso beneficiare. No hay allí tanta música de tango porque parte de la acción transcurre en España, que es adonde van los protagonistas. Piana compuso entonces música de tipo gallego; no español, sino específicamente gallego. El éxito de Mi Buenos Aires querido fue muy escaso.

El último trabajo de Piana para el cine fue la música de Los Orilleros (1975), sobre un argumento de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, editado con “El paraíso de los Creyentes”. Dirigió este filme Ricardo Luna, joven discípulo de Leopoldo Torre Nilsson fallecido en México en 1977. Recordaba Piana; “Allí trabajaba Rodolfo Beban, muy buen tipo, muy buen hombre. La música de esa película que mezclaba los arrabales y el canto fue lo ultimo que hice para el cine”.

 

Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo

Ciudad Autónoma de Buenos Aires-2003

José Gobello y Marcelo Héctor Oliveri

 
Volver