Informe  |  El Bandoneon y el Tango
BANDONEÓN
 

Se dice que la verdadera voz del tango es el bandoneón, tal vez por su sonoridad, de él se desprende esa nostalgia y ese lamento que lo caracteriza, tan propio del porteño.

Allá lejos, cuando el mestizaje se ubicaba en la ciudad también era representado en la música, y más precisamente en el tango.

Con el tiempo escapó de las influencias andaluzas, la milonga y se iba afianzando el sonido propio y expresivo que hoy caracteriza al 2 x 4. Para ello la influencia del bandoneón fue fundamental.

 

 

Vicisitudes sobre su origen

 

Existe mucho misterio alrededor del origen del bandoneón. Muchas preguntas existen aún hoy ¿Cómo llegó a nuestro país?, ¿Quién lo inventó?, etc., pero la fuente que parece ser más acertada es la que sostiene el investigador Jorge Labraña:

 

 

NOTICIAS

 La primera noticia documentada sobre el bandoneón en el Río de la Plata data de 1862:

El suizo Schumajer rumbo a las colonias suizas de Uruguay toca el bandoneón en el barco.

Esto fue hallado en el diario de viaje.

Residió desde 1931 en Paraná (Entre Ríos)

 

 
 
 
Hay dudas que no se esclarecieron: ¿el bandoneón se creó en Alemania? ¿En el siglo pasado? Todo solía decir que fue así y se le otorgaba todo el invento al apellido Band.
Ésta teoría también se descartó, los investigadores continúan trabajando sobre el tema sin llegar a conclusión alguna.
 
 
¿A quiénes se adjudica la introducción del instrumento?. Se dice que José Santa Cruz –padre de Domingo y  Juan Santa Cruz, músicos de larga actuación en el tango- al marcharse al Paraguay, en ocasión de la guerra de la Triple Alianza, llevaba consigo un bandoneón.Recordemos que en un principio el bandoneón no era como hoy en día lo conocemos sino que fue mas "concertina" ya que tenía 44 voces, luego se enriqueció hasta llegar a los 71 botones (38 en el canto, 33 en los bajos).
 
Se trataba de lograr un instrumento de mayores posibilidades sonoras que la concertina –su antecesora inmediata- y a la vez más manuable que el gran acordeón, para acompañar las alegres danzas regionales de los campesinos bávaros y burgueses.
Otro instrumento que también es accionado a fuelle y tiene un parecido sonoro con el bandoneón y que usualmente se lo asocia al bandoneón, pero nada tiene que ver con él es el harmonium.
 
En el año 1864 se industrializó en gran escala ya que el fabricante Alfred Arnold, produjo los famosos instrumentos marca “Doble A”, tradicionalmente utilizados por nuestros bandoneonístas profesionales.
 
 

El tango

 
El tango no se inició con el bandoneón, ni éste con el tango. Cualquiera haya sido el introductor, identificado o no, hay que señalar que tampoco llegó el bandoneón al tango en los tiempos de sus comienzos.
 
Cuando se escuchó un tango en el bandoneón, cuando algún tanguero decidió interpretarlo fue indiscutible que éste es su más genuina expresión instrumental.
Más allá de su origen germánico, de su extraña trayectoria de inmigrante, de cuándo arribó a nuestras playas y de quién lo asimiló al tango, se desvanece al ver su inmensa trascendencia posterior.
 
Aquel instrumento plegadizo ingresó junto al tango en un terreno donde fue imposible separarlos.
 
Fue en la etapa evolutiva del tango, cuando la flauta comenzaba a cederle su sitio a los primitivos tríos y cuartetos, cuando se insertó el instrumento. Fue como un trueque de timbres sonoros, que dio un cambio total en la fisonomía musical del tango.
 
 
De esta forma adoptó entonces una modalidad temperamental severa, cadenciosa, adusta, apagada. Y fue el bandoneón, sin duda, el artífice de esa radical transformación anímica, donde el tango se volvió más sentimental.
 
 
Desde las manos de Anibal Troilo, Ahumada o Dames; Demarco, Di Filippo o Fernández, el bandoneón no solo se convirtió en emblema para el mundo de la música popular porteña por excelencia, sino que hoy ya ha pasado a ser parte de la identidad nacional.
 
 Marinha Villalobos
Volver