Informe  |   El Tango y la Medicina
 
La medicina
 
 
Es insólito, pero la medicina fue una temática que fue muy vinculada al tango, pero ésto no fue casual.
 
Cuando se instauraron los “bailes del internado”, destinados a amenizar las largas veladas de los estudiantes, los tangos fueron los protagonistas. Es lógico suponer que tanto compositores como letristas dedicaran a aquellos gratos momentos algunos de sus obras.
 
 
Los antecedentes
 
El dia 12 de Septiembre de 1912  lo encontramos crucial para el tema en cuestión, siendo el antecedente mas lejano –según refirió Francisco Canaro en su libro de “Memorias”- en la vinculación Medicina / tango.
 
Aquella noche los practicantes de medicina organizaron un baile y el destino fue el “Palais de Glace”, donde Canaro etrenó el tango-milonga “Matasano”, dedicado a los internos del Hospital Durand.
 
Roberto Firpo, quien también intervino en aquella celebración, estrenó “El apronte”, dedicado a los internos del Hospital San Roque.
 
En una época donde los bailes eran muy comunes, los grandes del tango no dejaban de aprovechar la oportunidad de que escuchen algunas melodías y letras nuevas, para, de alguna manera, testear si el tema era el indicado para su grabación. De este modo, en otro festejo Canaro estrenó “El internado” y Firpo “El Bisturí” (dedicado al doctor Roque Coulin). A ambos se les agregó Alberto López Buchardo, quien escribió “Clínicas”, ofrendado a los practicantes de dicho hospital.
 
Los bailes de primavera
 
Son usuales los festejos del día de la primavera, pero el del año 1916, fue particular ya que los bailes habían adquirido tal repercusión que numerosas facultades se sumaron a la que originalmente había dispuesto celebrar de esta forma.
 
Se vio por la Avenida de Mayo una congregación de estudiantes desfilando, destacándose los disfraces y los truculentos atributos que llevó la muchachada de medicina.
 
Bailes,  concursos, presentaciones de obras teatrales, desfiles, todo se fue sumando para que los 21 de septiembre de cada año se conviertan en fiestas inolvidables.
 
Vicente Greco, plegándose a la festividad, compuso “El anatomía” y  de estos primeros tiempos son “El alacrán” (dedicado al doctor Adolfo Rébora), “Charamasca” (destinado al doctor Juan Carlos Rusignoli) y “El gavilán” (dedicado al doctor Enrique Finocchietto). Todos temas de Francisco Canaro.
 
En 1917, fueron varios los autores que se sumaron al festejo, escribiendo temas relativos a la medicina. Entre ellos, el pianista José Martínez, quien escribió “El termómetro”, ,dedicado a los médicos Luis Galdeano, Amadeo Cavelli y Antonio González. Y Antonio Catuasa compuso “Restablecido” (para el doctor Horacio Amante).
Osvaldo Fresedo compuso su “Amoníaco”  (para los internos del Hospital Fernández). Y el “Tigre” Eduardo Arolas creó “Anatomía” (dedicado a los médicos Ricardo Rodríguez Villegas y Moisés Benchetrit) y “Rawson” (a los doctores Pedro Sauré, Juan C. Aramburu y Cleto Santa Coloma).
 
El guitarrista y pianista Domingo Greco escribió “Que muñeca”, dedicado al oculista Amadeo Vitale.
 
El bandoneonísta Juan Lurenzo Labissier dedicó a la Asistencia Publica: “Aquí se vacuna”.
 
En tanto que el pianista Juan Marconi compuso “Hospital Durand” en honor a dicho establecimiento.
 
El “oso” Augusto P. Berto escribió “El Pertimo” (obviamente en 1920) y “La biblioteca” (destinado a los socios de la Biblioteca Medica).
 
Víctor Trysi les ofrendó Muñiz a los internados de dicho hospital. El violinista Udelino Toranzano le dedicó al doctor Rogelio Lahitte: “Cloroformo”.
 
Mientras que el contrabajista Ruperto Thompson compuso: “Mano Brava” (“tango clínico”), en honor al doctor Juan Carro Campos y “El consultorio”. “La inyección” de Jose Artusi,  fue otro de los temas alusivos.
 
El 18 de septiembre de 1924, en el teatro San Martín, junto con la obra teatrtal Medical’s Revier. Osvaldo Fresedo estrenó “Despedida”.
Éste fue el último de los bailes. Un trágico suceso ocurrido pocos días mas tarde corto la posibilidad de proseguir organizando veladas bailables para los estudiantes.
 
Curiosamente, el tema no se agotó allí: en el concurso de tangos “Pro Asistencia Publica” de 1929, Luis Teisseire obtuvo el segundo premio con Primeraxulio. Seguramente, fue éste el “ultimo auxilio” que el tango recibió de la medicina.
 
Ricardo Espinosa Belén
 
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