Informe |   Los Payadores y el Tango
 
LOS PAYADORES URBANOS
 
El arte payadoril, surgió en la zona rural de Buenos Aires en el S. XVII. Se desarrolló, creció hasta llegar a la gran ciudad y  emparentarse con el tango.
 
Con el crecimiento de los límites de la ciudad, sobrevino otro cambio, el cambio musical. Las coplas cantadas empezaron a tener su propio y definido estilo.
 
Así surgieron los payadores urbanos, quienes con sus melodías son los verdaderos precursores del tango.
 
Mas allá de la música y la danza, se hace preciso seguir los pasos del canto en Buenos Aires, para definir cuál fue la preparación de esta expresión popular.
 
La payada
 
Con la conquista, los españoles, trajeron en sus voces sus romances, cantares y coplas, origen del canto popular de los criollos.
 
Podemos descubrir cual es el origen de las payadas en muchos datos escritos, de quienes vivieron en aquella época, que relataban a los cantores de aquel entonces:
 
“El talento  de cantor es uno de los mas seguros para ser bien recibidos en cualquier parte y tener comida y hospedaje…Cantan raras seguidillas desentonadas, que llaman de cadena o el Perico o Mal Ambo, acompañándolo de una desacordada guitarrita que siempre es un tiple.” (Alejandro Malaspina 1789-94)
 
 
Un antecesor: “El gaucho”
 
La música del gaucho, a comienzos del siglo XIX, era, según Ventura Lynch, “la música de nuestros días, corrupción entonces de aires andaluces, que hoy esta sumamente adulterada. Cantaban la cifra, el cielo, el fandango y el fandanguillo, composiciones todas parecidas a la jota, el bolero y otras muy vulgarizadas. Ya el malambo comenzaba a servir de torneo o palenque, en donde el paisano iba a disputar su gloria como danzante”.
 
En cuanto a la adopción de la guitarra por el hombre de campaña, es preciso aclarar que era un instrumento presente en todos los eventos, ya sean alegrías o penas, en sus bailes y en sus cantares.
Gauchos cantores e improvisadores hicieron que la guitarra estuviese presente en las luchas de la Revolución, de la Independencia, en las guerras civiles, e incluso las pusieron al servicio de la política.
 
El gaucho cantor Santos Vega, fallecido según parece en 1826, ya cantaba hacia 1780.
 
También las coplas de Juan Baltasar Maziel fueron precursoras de, lo que mas adelante seria el tango:
 
“Aquí me pongo a cantar / bajo de aquestos talas / del maior guaina del mundo / los triunfos y las hazañas / del señor de Cabezón / que por fuerza es camarada…”
 
Maziel es un claro ejemplo del payador de ciudad, sus versos muestran a payador ya urbano, que utiliza el estilo campestre pero no su lenguaje, para cantarle a la Reconquista y a la defensa de Buenos Aires.
Los sucesores
 
La música popular ha llegado a entrar en salones de clases altas, donde aun hoy se siguen bailando las contradanzas, valses y minuets.
 
Con la aparición de Juan Bautista Alberdi, quien fue pianista y compositor de canciones, valses y minuets, la historia del tango dio un vuelco: la superioridad del piano frente a la guitarra.
 
Pero el arte de la guitarra resurgió después de la época de Rosas, con el aporte de Gaspar Sagreras, Bernardo Troncoso, Juan Valler, Carlos García Tolsa y otros
 
Todas las perfecciones que se sumaron a la guitarra en el S. XVIII como el paso de cuatro a seis cuerdas, la extensión del diapasón, su afinación, y los temples, el criollo las fue adoptando.
 
Podría afirmarse que, paralelamente a la gestación y desarrollo del tango, en la ciudad de Buenos Aires, se fue arraigando un arte cultivado previamente por el gaucho: el arte del payador.
 
Con el avance de la ciudad sobre el campo, esta forma de canto fue haciéndose urbana, siendo adoptada por los cultores de la música ciudadana.
El criollo hizo de la guitarra su propio instrumento, como inventado por él, y gracias a ella florecieron los distintos géneros de su poesía, canto y danza.
 
 Marinha Villalobos
 
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