Informe |   La Religión en el Tango
 
“LA RELIGIÓN”
 

Desde sus comienzos, la música fue tomada como algo sagrado. La fe y la creencia, es una temática que se manifestó en numerosas historias contadas por nuestro tango.

La conjunción religión-música data, en nuestro territorio de la época de la colonia. A nivel histórico el mensaje cristiano se enseñó a través de la música. Los jesuitas trajeron su mensaje religiosa, pero  sorpresivamente aprendieron a comunicarse con  los aborígenes guaraníes a través de la música, así se fusionaron ambas culturas.

Pero…no olvidemos que el tango se inició como un movimiento que pertenecía únicamente al “sector marginal” de la sociedad, entonces ¿Cómo llega la religión a relacionarse con el tango?...

Dice alguna anécdota que todo se inició en el año 1914 cuando se bailó el 2x4 por vez primera en el Vaticano. A partir de aquel entonces el tango fue una danza “permitida” y no pecaminosa.

 
Las letras
 

Es muy usual en las letras de tango la recurrencia al ser Superior al cual se implora, generalmente.

 

Uno de los primeros antecedentes del tema (tal vez el primero), el tango “Amén”, que carece de letra, que compuso el pintor, poeta y profeta Solari Parravicini,

 

Pero otros tangos si tuvieron un argumento como el que interpretó el 27 de julio de 1923 en el teatro Nacional Azucena Maizani denominado “¡Padre nuestro!” de Delfino y Vaccarezza.

 

“Padre nuestro,

Que amargura sentí ayer

Cuanto tuve la noticia

Que tenía otra mujer,

Padre nuestro

Si un pecado es el amor

Para que me has encendido

De este modo el corazón”

 

En el quinto concurso de Max Glücksmann, realizado en el Palace Theatre, recibió su consagración “Piedad”, de Luis de Biase y del músico Carlos Percuocco, que obtuvo el primer premio.

 

“Ruego!

Por el hombre que yo quiero

Dice

Con amorgo sinsabor

Ruego!

Por su vida que es mi vida

Ruego!

Esta plegaria de amor....”

 

 

Un año más tarde, en el mismo concurso, el  Poeta y cantor Armando Tagini junto al  pianista y compositor Juan Jose Guichandut participaron con “Misa de once”. El tema –junto con otros tres- fue preseleccionado para acceder al Gran Premio de Honor, que finalmente le correspondió a Margaritas.

“Voces de bronce,

Llamando a misa de once..

Cuantas promesas galanas,

Cantaron graves campanas,

En las floridas mañanas

De mi dorada ilusión!

Y eche a rodar por el mundo

Mi afán de glorias y besos

Y solo traigo al regreso cansancio

En el corazón”

 

Para ese mismo 1929, el peta Enrique P. Marino y el compositor Félix Scolati Aimeyda escribieron especialmente para Carlos Gardel: “Virgencita de pompeya...”

 

“Medallita de los pobres

Virgencita de pompeya

Nacida en el barrio turbio,

Como una flor del suburbio

Que embelleció el arrabal

Te llevo siempre en mi pecho

De malevo y de compadre

Porque te colgó mi madre

Pa’ defenderme del mal....”

 

También se dieron a conocer para esos años Virgencita de Lujan, tonada de Juan M. Velich y Francisco Alvarez y Virgen de Guadalupe,  de Luis Rubinstein y Francisco Pracanico.

 En 1932, Alfonso Casini escribió Virgen de Lourdes, que fue una creación de Agustín Magaldi:

 

 

“Virgen, Virgen de Lourdes

A que me ayudes

Vengo con fe

Quiero con  tus milagros,

Poder cuidarlo

En su niñez.

Virgen no me abandones.

Hace pa’ mi hijo

Que viva yo...

Porque jamás lo podré dejar

Sin madre y sin hogar.”

 

Un año después, el bandoneonísta Miguel Bonano  juntamente con Alfredo Bigeschi compusieron “La novena”, un clásico del género, que en esos tiempos fuera creación de Teofilo Ibáñez.

 

 

“Campanas de bronce,

Las voces de Dios,

Anunciando la novena

Se oye cual deber sagrado

Con su toque acompasado

De oración”

 
 
Discépolo también se expresó con su tema “Tormenta” cuyos versos dicen:


”Aullando entre relámpagos
perdido en la tormenta
de mi noche interminable,
¡Dios! busco tu nombre…
No quiero que tu rayo
me enceguezca entre el horror,
porque preciso luz
pra seguir…
¿Lo que aprendí de tu mano
no sirve para vivir?
Yo siento que mi fe se tambalea,
que la gente mala, vive
¡Dios! mejor que yo…”
 

“Si volviera Jesús” fue otra letra alusiva al tema, y  Dante Linyera la compuso:

 

 

“Veinte siglos hace, pálido Jesús,

que mirás al mundo clavado en tu cruz;

veinte siglos hace que en tu triste tierra

los locos mortales juegan a la guerra.

Sangre de odio y hambre vierte el egoísmo,

Caifás y Pilatos gobiernan lo mismo.

Y, si en este siglo de nuevo volvieras,

lo mismo que entonces Judas te vendiera…”

 

 Podemos recordar otros autores como  Mario Batistella (“Al pie de la santa Cruz”,), Alfredo Bigeschi (“La Novena”).

 

Esta es solo una serie de temas que ayuda a comprobar que la fe es una de las constantes en nuestro tango.

 
Ricardo Espinosa Belén
 
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