Informe  |  El Sainete porteño, hermano de la zarzuela.
 

    EL SAINETE

    El  tango cantable fue una presencia central en el espectáculo porteño, tras diferentes influencias logró ser interpretado de varias formas, algunas fueron la revista porteña y el sainete porteño o  "zarzuelismo criollo".

    Sus intérpretes fueron actores y cantantes que incorporados a las piezas teatrales lograban desdibujar la frontera de una u otra profesión.

    Su historia

    El auge del teatro popular sucedió en 1852, cuando comenzaron a incluirse en la cartelera a compañías extranjeras.

    Paulatinamente, se inició una especie de apropiación de los géneros de expresión hispana: la revista, zarzuela y el sainete. Así, se pusieron en escena piezas en un acto con bailes, cantos y coreografías, dando origen al sainete criollo.

    El precursor de este movimiento artístico fue un actor español llamado Santiago Ramos que entonó por primera vez un tango en la obra “La cabaña del tío Tom”, en 1856.

    El sainete criollo se caracterizó por su música y su consigna: entretener y moralizar. Existieron dos etapas en el sainete, en la primera se vinculó con la fiesta y la segunda fase fue lo tragicómico.

    Sus exponentes

    ·    “Gabino el mayoral” (1898) de E. García Velloso, con la musicalización de E. García Lalanne. Sus textos:

    ¡No me vengas con paradas, te digo

    Que no te llevo el apunte

    Y haré que alguno te unte

    Con un tolero, si estrilo!

     

    ·   En el sainete de Ezequiel Soria “El deber”, se escuchó la pornográfica milonga montevideana “Señor comisario”:

     

    “Señor comisario

    Traiga un vigilante

    Que pele la lata

    Que aquí hay una vieja

    Que con sus paradas de fijo me mata!”

    ·   Carlos Mauricio Pacheco fue quien ocupó el primer lugar en producción de sainetes a partir del siglo XX. Algunos de sus sainetes: “Los disfrazados (1906), “Música criolla” (1906), “Las romerías” (1909), “La ribera” (1910), “Una juerga” (1912).

     

    ·   Alberto Vacarezza fue uno de los saineteros más importantes de la época. Su primera obra fue “El jugador” en 1903, pero su obra póstuma fue “Los escruchantes” en 1911. A éstas, se le suman éxitos como “Juanito de la Ribera”, “Tu cuna fue un conventillo”, “Cuando un pobre se divierte”, “Palomas y gavilanes”, “Cortafierro” o “El conventillo de la Paloma”. Los tangos que escribió para el sainete: “Padre nuestro”, “La copa del olvido”, “El carrerito”, “Botines viejos”, entre otros.

    En 1918, en el primer cuadro de la pieza teatral “Los dientes del perro”  de José González Castillo-Alberto Weisbach, Manolita Poli cantó “Mi noche triste” (de Samuel Castriota y Pascual Contursi), considerada pieza fundadora del género del tango canción.

    Otras obras importantes: “Gabino el mayoral”, “Fumadas”, “Sainete de divertimento y moraleja”, “El conventillo de la paloma” y “Tu cuna fue un conventillo”.

    A partir de los años 30 el sainete declina, pero paralelamente el tango aborda su mejor momento con  nuevos compositores y poetas

    El reinado del sainete en la historia argentina se extendió hasta los años 60.

    Hoy en día existe muy poco de ellos en la cartelera argentina, no obstante hay una clara tendencia de nuestro teatro en recuperar el tango. 

    Marinha Villalobos

     
Volver