Tras la muerte
de Gardel
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El 24 de
Junio de 1935 fallece Carlos Gardel y es indiscutible que su
nacimiento y su vida marcaron un paréntesis en la historia argentina,
pero también su desaparición física originó una nueva etapa en el
tango.
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Dos hechos se
dieron simultáneamente: se originó, por un lado, la línea rítmica en
la orquesta con su gran difusión popular, y además se produjo la
desaparición del sexteto y regalamiento del chansonnier.
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En los años
cercanos al desastre de Medellín se conjugaron varios hechos que
fueron fundamentales para la evolución del género que nos ocupa: el
aparato radiofónico, la revista, los nuevos cantantes y el nuevo
teatro.
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La radio y el número
vivo
Éste
aparato recién comenzaba su rápida transformación convirtiéndose en
eléctrico ( de madera bien lustrada y en forma de “capilla” ), dejando
atrás su sistema a “galena”.
Asimismo existe una
notable profusión del número vivo.
Bien son recordadas
las compañías de radioteatro que alternaban su número con orquestas de
todo género, cantores, cómicos y entretenimientos.
Lo mejor de la
música se encontraba allí, en la radio que contaba con orquestas
estables de acompañamiento y con los tríos o cuartetos de guitarras
propios de cada estación.
Todos estos
factores determinaban un mayor rendimiento del cantante, ya que
disponía siempre del mismo acompañamiento, y proporcionaba un mejor
rendimiento interpretativo.
Los repertorios se
renovaban permanentemente y cada orquesta, cancionista o cantor
actuaba dos meses consecutivos y descansaba uno.
Con esta estructura
tanto el público como los mismos artistas, no se cansaban gracias a la
renovación del repertorio.
Los elencos
Los distintos
elencos hablan de lo bueno y mucho que se escuchaba en aquel tiempo.

Hacia 1934, se
escuchaba al actor, locutor y cantor Silvio Spaventa; Teofilo Ibáñez con sus guitarristas Zerda y Ferrari que desfilaban
por LR3 Radio Belgrano.
Paralelamente Miguel Caló presentaba su orquesta de veinticinco músicos con las
voces de Amanda Ledesma, Carlos Dante y Osvaldo
Novarro.
Oscar
Ugarte tenía, en su momento como
guitarristas a Guillermo Barbieri, Vivas y Riverol
( los acompañantes de Gardel ) ya que el “Morocho” estaba en
Estados Unidos filmando.

A
mediados de 1935 se ofrecía este panorama: Radio Fénix contaba con: Elena Graco, pianista de la “guardia”, Eladio Blanco (
bandoneonísta ) con su típica; Florindo Sassone, el cantor Alberto Viana, Julio De Caro y su cantor Pedro Lauga
y Enrique Lomuto.
Por su parte LR3
Radio Belgrano, presentaba a Antonio Arcieri con su típica, y
su cantor Alberto Echague; la típica de Oscar Rossano, Enrique Rodríguez con Raquel Notar y el trío Morel-Lesende-Mora.
Mientras tanto Mercedes Simone actuaba acompañada por Sebastián Piana, Oscar Kohan y Roberto García.
Otra emisora LR2
Radio Argentina, ostentaba su elenco con Edgardo Donato, Juan Alessio junto a Ignacio Corsini, Alberto Vila, Oscar Alonso, Elias Fort y Alfredo Rojas. Entre
las cancionistas se presentaban Dora Davis, Celia Louzan, Juana Larrauri y Zulema Ucelli.

Para 1936 LR1
Radio El Mundo, poseía grandes elencos integrados por Osvaldo
Fresedo y Roberto Ray, Juan Canaro con Alejandro
Fernández y las hermanas de Desmond, Hugo del Carril, Mercedes Carne, Ciriaco Ortiz y la típica de Eduardo
Pereyra, entre otros.
El panorama es
evidente la radio estába en auge y con la variedad de elencos da una
idea de su importancia en estos años.
Las revistas
Para ese
entonces circulaba con gran aceptación “La canción moderna”,
que contenía letras de canciones y luego se dedicó al comentario del
acontecer radial. Un tiempo después se convirtió en “Radiolandia”.
Otra de las
revistas del momento fue “Sintonía”, con información del
quehacer radiofónico y cinematográfico.

No
podemos olvidar a “Antena” y “El alma que canta”, con
letras de los tangueros del momento.
En la década del 30
comienzan a aparecer la comedia musical y la revista porteña, con gran
aceptación del público.
Los títulos: “La
muchachada” en 1932, ( Teatro Nacional ), en 1934, “La canción de
los Barrios” ( Teatro Sarmiento ), en 1935 “Rascacielos” ( Teatro
Sarmiento ), otras fueron “La Patria del Tango”, “Mal de amores” (
obras que trajeron paginas como “Envidia”, el vals “Cariño” y “La
polca del espiante” ).
Éstos son sólo algunos de los cambios que se dieron en
el ambiente artístico tras la muerte de Carlitos, pero el
acontecimiento de Medellín trae aparejada la
búsqueda del sucesor del “pájaro muerto”.
Algunos de los
postulantes al reemplazo fueron Ignacio Corsini “El príncipe de la
canción porteña”, Hugo del Carril, pero a pesar de ser grandes
talentos nunca se pudieron igualar con el zorzal.
En el 2003 se inauguró
la casa museo de Carlos Gardel
en el barrio del Abasto,
donde se lo homenajeó con
una
estatua de bronce.
El accidente ocurrido en Medellín terminó con la vida
material de Gardel, pero lo
inmortalizó eternamente…
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Marinha Villalobos