Informe |  Los Tradicionales Bares y Cafes de Buenos Aires
 
 

LOS CAFES DEL TANGO

 

La historia del café como parte del tango comienza hacia los años ´20, cuando los escritores le cedieron lugar al compás del 2 x 4, y el tango trasladó la música y las letras de los conventillos y arrabales a los adoquines de la Avenida Corrientes.

El café es toda una institución porteña, y parte de esta categorización se la dio el tango. Infinitas son las anécdotas que se conservan en el ambiente tanguero, algunas quedaron registradas en las letras, otras son parte de la mitología porteña.

 Tangos con sabor a café

 "Cafetín de Buenos Aires" fue la letra en la que Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores intentaron demostrar cuál es el significado del significado del café.

 

De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan;
la ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después, viviendo,
igual al mío...

"Café de Los Angelitos"   de Cátulo Castillo y José Razzano, tambien plasmó la misma idea.

 

"Café de Los Angelitos

bar de Gabino y Cazón

yo te alegré con mis gritos,

en los tiempos de Carlitos

por Rivadavia y Rincón".

 

También existen tangos en los cuales el café es nombrado como algo crucial: "Amurado", "Tres esquinas",  "Lloró como una mujer" "Cafetín", "Muchacho del cafetín"  o "Café La Humedad", son otrosLos  numerosos cafés de la avenida Corrientes, fueron de suma importancia en la década gloriosa del tango. Por ellos desfiló la bohemia argentina  grandes figuras, y se  realizaron inmemorables letras y composiciones, por ello hoy forman parte de la historia de Buenos Aires.

v  Café Iglesias: Vecino del famoso café Domínguez. En él se estrenó "La Cumparsita". Lo visitaron entre otros, Pedro Maffia y Roberto Firpo.

v  Café de los Inmortales: Fue refugio de aprendices de poetas, bohemios sin un peso y anarquistas. El local fue visitado por celebridades, como Florencio Sanchez, Horacio Quiroga, Alfredo L. Palacios, José Ingenieros, Ricardo Rojas, Evaristo Carriego, además de ilustres viajeros, Ramón del Valle Inclán, Jean Jaures o Ruben Darío, al que algunos le atribuyen ser el mentor de la posterior designación como Café de los Inmortales.

 

v    Los angelitos: al que Catulo Castillo dedicó un tango que lleva su nombre.

 

v    El Tortoni: En un principio estuvo en Esmeralda y Rivadavia, y posteriormente en Rivadavia 826 Fue el café por el que pasaron Gardel y Garcia Lorca. "Viejo Tortoni" fue el tango que le brindó Ruben Juárez:

 "Viejo Tortoni, refugio fiel

de la amistad junto al pocillo de café.

En este sótano de hoy la magia sigue igual

y un duende nos recibe en el umbral…".

 

v    Café Domínguez: donde actuó Paquita Bernardo y reunió a los amantes del tango.  Enrique Cadícamo le cantó, por 1918:

Bar Domínguez 
de la vieja calle Corrientes que ya no queda...
De cuando era angosta y la gente

se mandaba el saludo
de vereda a vereda...

v El Nacional: Fue conocido como "La Catedral del Tango" porque allí tocaron muchas de las mejores orquestas. Concurrieron a el, entre otros grandes personajes: Juan D'Arienzo y Anselmo Aieta.

 

v    El Centenario: donde el dúo Firpo-Deambroggio actuó en el 1900.

 

v    Tango Bar: En el café Ubicado en Corrientes y Talcahuano desfilaron importantes orquestas y grandes personajes de la talla de: Edgardo Donato, Carlos Figari, Elvino Bardaro, Anselmo Aieta, Cristobal Herrero, Pedro Laurenz, Raúl Kaplún, Miguel Caló, Horacio Salgán, Osmar Maderna con Raul Iriarte; Osvaldo Pugliese con Roberto Chanel y Alberto Morán, entre otros.

 

v    Cabildo: Denominado "la esquina del Tango", fue el sitio donde se unieron dos sectores sociales: "cajetillas" y guapos. Celedonio Flores le escribió:

Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una "melange" de caña, gin fitz
pase inglés y monte, "bacará" y quiniela,
curdelas de grapé y locas de pris..

v    Otros cafés de gran renombre: Los inmortales,  El Guaraní, de Corrientes y Esmeralda, El Rafeto, de Corrientes y Paraná y  Café El Ateneo en Perón y Carlos Pellegrini.

 

Los tiempos cambiaron y algunos cafés ya desaparecieron, otros se convirtieron en  otra cosa, algunos todavía resisten, pero no cabe duda que los cafés porteños significan  un hito, no solo en la historia del tango, sino también, en la historia Argentina.

 

Aún hoy subsisten algunos sitios, que se resisten a la modernidad se  conservan como antes, guardando en ellos las historias de aquellos tiempos. Tal vez, en alguno que otro café, todavía quedan fotos de Carlitos Gardel, del gordo triste, de Goyeneche o quizás, alguno de sus autógrafos.

 

Marinha Villalobos

 

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