Informe  |   La Era prenatal del Tango
LA ERA PRENATAL DEL TANGO
 
Existe, desde las primeras investigaciones sobre los orígenes del tango, una carencia con respecto a su bautismo. Muchas son las versiones sobre su nacimiento, pero generalmente se halla una preconcepción, que trataremos de identificar: el origen negro y el aporte del gaucho completarían su origen prenatal.
 
La Colonización
 
El tango tiene influencias extranjeras, de esto no cabe duda, pero si nos remontamos no al tango exclusivamente, sino a sus primeros perfumes, entenderemos el porqué de su música y su baile.
 
Al estudiar detenidamente los advenimientos de los conquistadores, luego los virreyes y los misioneros al Río de la Plata, podríamos hacer un bosquejo de las influencias españolas en la música rioplatense: romances, canciones, voces e instrumentos ( pífanos, trompetas, tambores, instrumentos militares, arpas, laúdes, cascabeles, entre otros), no faltaron en sus naves. Instrumentos, que en su gran mayoría, fueron destinados a las Iglesias como la espineta o clavicordio, y por supuesto la vihuela, de gran influencia para el tango.
 
Así los indios adaptan su música, obviamente bajo el mando misionero, que enseña su cancionero y religión, logrando modificar todo su folklore, hasta desaparecer por completo.
 
De a poco va a organizándose la gran ciudad con éstos sonidos, y con las nuevas “danzas de cuenta”, que los indígenas aprendieron con rara habilidad.
 
En el S. XVIII, Buenos Aires tiene una población con la vida organizada, esto hace, que familias españolas decidan sumarse a la Metrópoli.
 
Con su llegada aparece la necesidad de distracciones, entonces se elije la cultura para brindar estos servicios y, de alguna manera, adoptar hábitos y costumbres de la gran España colonizadora.
 
La música culta se cultiva en los salones de las casas de lujo, en precarios teatros, y aparecen las primeras orquestas.
 
La música popular del momento está copada por “la tonadilla” o la tonadilla escénica, son sonidos con diferentes ritmos relacionados con las coplas o letrillas, cantada a una voz, con guitarra o pequeña orquesta. Su auge fue en el S.XVIII y las dos primeras décadas del XIX.
 
Obviamente, como pasa con la música no oficial, lo popular fue combatido y criticado, pero se siguió gestando paralelamente a la música de culto.
 
Gestación del baile popular
 
En cuanto al baile privado y público durante el S.XVIII, comenzaron a difundirse los bailes de disfraces, que su origen nace en España. La contradanza fue la forma mas cultivada, y luego el minué, la gavota y el paspié. El vals llegó, recién en 1807, el fandango fue otro baile que se ubicó en la historia como sinónimo de baile o trifulca.
 
Un dato importante sucedió en 1777: Francisco Pozo que pertenecía a la orquesta de Antonio Vélez, organizaba bailes a los cuales acudían los hombres para divertirse y bailar con ciertas “damas”. En éste episodio podemos encontrar un paralelismo con los comienzos del tango.
 
El otro aspecto del baile popular es el de los bailes exclusivos de la población negra. Fueron muy concurridos los candombes, tambos o tangos, hasta que llegó la prohibición.
 
Se registraron gran cantidad de documentos que contaban sobre ellos:
 
“Que otra cosa no son estos bayles, sino unos verdaderos lupanares donde la concuspicencia tiene el principal lugar…con los indecentes u obscenos movimientos que ejecutan… se decía en 1753.
 
Es necesario tener presente  la lejana aparición del vocablo TANGO, antes de que obtenga el significado actual, nos encontraríamos con un sitio donde los negros se reunían para bailar, que más adelante en 1807 son prohibidos por el Cabildo de Montevideo.
 
En el S. XIX, reaparece la palabra TANGO, como una danza teñida como pecaminosa.
 
A pesar de ello, el tango logró evolucionar en el S. XX y creció en Buenos Aires.
 
 Marinha Villalobos
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