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Este
porteño, del barrio de Balvanera, nació el 25 de Mayo del 1900. A
los 8 años, ya era un eximio pianista . Cuando
tenía doce años y aún usaba pantalones cortos, formó un trío
con dos amigos de su misma edad: Juan D’Arienzo y Carlos Bianchi,
que tocaban el violín y la flauta, respectivamente.
- Fueron
contratados por un permisionario del Jardín Zoológico para que
animaran el lugar tocando Tangos,
pero pasado un tiempo y como no les pagaban,
se fueron.
- El pibe
Angelito insistió con su vocación tanguera, y se dirige a un café
de Barracas en Montes de Oca y Osvaldo Cruz, llamado Tres Esquinas,
donde se ofrece como pianista.
- Lo aceptan, luego de tomarle una
prueba, para completar un trío con flauta y violín.
- Pasado
el tiempo, y cuando ya usaba los largos, consideró que su ciclo de
cafetín había terminado.
- Se fue a Avellaneda, donde conoció al
eximio bailarín conocido como El Mocho, que hacía pareja con una
piba que se hacía llamar La Portuguesa, y los comienza a acompañar
desde el piano en sus cortes y quebradas. Allí comienza a pulir su
estilo de arrabal, que sería el inconfundible sello de su orquesta.
- Ritmo melodioso y cadencioso para que los bailarines pudieran
dibujar, para su lucimiento, la quebrada, el ocho y la media luna. Evidentemente, este joven estaba
destinado a ser uno de los grandes maestros de nuestro Tango.
- En su
carrera ascendente, en su constante evolución, incursiona en el
teatro acompañando musicalmente la pieza teatral
“Armenonville”, que protagonizaba el actor Luis Arata.
D’Agostino estrenó su Tango “Pobre piba” en esta obra. En 1920 se incorporó a la Orquesta de
Juan Maglio, conocido como “Pacho” .
- Acompañó
a Azucena Maizani en una breve gira, luego de la cual fue convocado
para integrar la Orquesta del Teatro Esmeralda. Ese mismo año formó
su orquesta, en la que alternaba tocando tango y jazz.
- Se
presentó en el templo tanguero de la época: el Palais de Glace de
la calle Posadas e incorporó a su orquesta a quien fuera uno de los
más grandes violinistas del tango: Agesilao
Ferrazano .
- Fue tal el éxito
que tuvo D’Agostino, que en 1921 tocaba simultáneamente en el
cabaret Royal Pigall y en el Teatro Ópera, cuando le ofrecieron un
importante contrato para viajar con su orquesta a París.
- D’Agostino
no aceptó, y a pesar de que posteriormente se le hicieron
importantes ofertas para tocar en el exterior, jamás se decidió a
salir de la Argentina. Pese a ser
todavía muy joven, Ángel D’Agostino, se hizo muy conocido en los
círculos de la noche de Buenos Aires.
- En
esos tiempos había lugares exclusivos, como el Club del Progreso,
en el que se daban cita los intelectuales y bacanes de doble
apellido para llevar a cabo sus tertulias culturales.
- También era
bastante común que la gente de la aristocracia, anime las reuniones
sociales en sus residencias contratando un pianista. Por eso, cuando
Don Saturnino Alzaga Unzué conoció en El Progreso al joven
virtuoso del piano, no dudó en contratarlo para tocar en su
residencia. Y el pibe
D’Agostino empezó a animar las reuniones de la “gente bien”
del momento.
- En el año 1925 formó
rubro con Ferrazano, y fue el primero en musicalizar las veladas de
cine mudo que se exhibían en el cine Paramount (después lo
imitaron Julio De Caro y otros).
- Ese mismo año se separó de Ferrazano, y comenzó a animar las veladas de la confitería
Laiglon, presentando en su orquesta a un jovencito cordobés llamado
Ciriaco Ortiz, bandoneonista de notable digitación y fraseo.
- En el
año 1928 conformó su agrupación junto al violinista Mazzeo, con
quien se presentó en Radio Prieto, donde la orquesta tenía una
audición en la que D’Agostino presentaba cada semana a un intérprete
para que actuara con el conjunto. Quiso
el destino que ese programa sirviera para que se conocieran Anibal
Troilo y Francisco Fiorentino, quienes formarían un dúo
fundamental para la historia del tango.
- Cabe
agregar que el primer fueye de la orquesta de D’Agostino era el
gran Alfredo Attadía, quien imprimió a la orquesta un temperamento
fraseador y mucha firmeza en sus solos. Ambos elementos representan
lo que el maestro director había mamado en su carrera: la mezcla
del compadraje y el refinamiento.
- Este brillante bandoneonista también
era un destacado compositor, y a él se le deben los tangos “Tres
esquinas”, “Entre copa y copa”, “Hay que vivirla,
compadre”, “El yacaré”, “Notas del bandoneón” y “Todo
terminó”, entre
otros. D’Agostino contaba además
con el violín de Mario Perini, que lo acompañó en su exitosa
carrera, siendo el compositor de los tangos “Vieja esquina”,
“Luna llena”, “Pinta blanca”, “Mi tango la nombra”,
“El rey del tango”, y del hermoso vals “El espejo de tus
ojos”.
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- ÁNGEL VARGAS
- (José
Lomio)
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Nació
el 22 de Octubre de 1904, en el barrio de Parque Patricios. Desde
chico mostró su vocación de cantor. No contaba con una voz potente
ni de gran caudal, y no era un cantante técnico; sin embargo, su
forma de interpretar, casi susurrando, caló muy hondo en el gusto
popular.
- Tampoco era uno de esos intérpretes que hacen gestos o
movimientos exagerados al cantar.
- Simplemente, expresaba sin alardes
toda la emoción del idioma que tiene nuestro Tango. Comenzó
su carrera a los 23 años, al incorporarse como cantor a un
cuarteto.
- Fue en ese momento que adoptó el nombre artístico de Ángel Vargas.
- Por esa época, Vargas admiraba a dos
cantores que eran su espejo: Ignacio Corsini y Santiago Devin, que
era el cantor del sexteto de Carlos Di Sarli. En 1930 creyó tocar
el cielo con las manos, cuando la Orquesta de Lando y Matino lo
convocó para cantar por primera vez en el Café Marzotto de
Corrientes y Cerrito.
- El
horario no era el ideal (de 13 a 17 horas), pero cantar en la calle
Corrientes no era poco.
- Su
hermoso susurro, inspirado en Devin e influenciado por Corsini, hizo
que llamara la atención de directores, músicos y empresarios.
- En 1931, conocido en ese entonces como
el Pibe de Parque de los Patricios, su estilo comenzó a alejarse
del de sus admirados Devin y Corsini..
- Enterado
de que el músico Augusto P. Berto estaba por formar una orquesta
para tocar en la radio, Vargas se ofreció y fue contratado.
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- LOS ÁNGELES SE ENCUENTRAN
- AÑO 1932
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- El señor Vázquez, exitoso empresario
teatral y amante del tango, había montado una comedia en el Teatro
Cómico, en la que su esposa Paulina Singerman era la primer actriz.
- Como era amigo personal de Ángel D’Agostino, le comentó sobre el
joven Vargas, que cantaba el tango susurrando. El maestro,
interesado en incorporar valores nuevos, le pidió escucharlo.
- Vázquez
hizo los arreglos y los juntó en el teatro, donde podían contar
con un piano.
- D’Agostino invitó a cantar a Vargas, quien sugirió
cantar “Tomo y obligo”, que en ese momento era un gran éxito de
Carlos Gardel. Después de la
interpretación, D’Agostino quedó muy satisfecho, dado que este
joven era la voz
que tanto había estado buscando para incorporar a su orquesta.
- Allí nació el dúo de ángeles que
estuvo unido en un éxito sin par durante más de 14 años, entre
1932 y 1946.
- El debut de la
Orquesta de D’Agostino con Vargas se produjo en radio El Mundo, y
fue tan grandioso el éxito alcanzado que para contratar al binomio
había que esperar turno durante seis meses. Durante su brillante
carrera, Vargas y D’Agostino grabaron 94 temas. Uno de los temas más
pedido a Vargas allá por 1934 era el tango de Canaro “Te
quiero”, con el que D’Agostino cerraba sus actuaciones. Pasaron
8 años antes de que el binomio llegara al disco, lo que finalmente
sucedió el 13 de noviembre de 1940, cuando grabaron “No
aflojes” y “Muchacho”.
- El 1 de julio de 1943, en pleno éxito,
Vargas decide poner fin
al dúo y, conjuntamente con Alfredo Attadía, forma su propia
orquesta. D’Agostino estaba desconcertado, pero comprendía que el
comportamiento del joven obedecía a lo que le dictaba su corazón y
no su razón.
- Sin embargo, la
bondad del maestro hizo que no se opusiera a la decisión de Vargas,
y le señaló que las puertas estarían siempre abiertas para él. D’Agostino no se equivocaba, estaba
escrito que la carrera de Vargas no sería igual como solista.
- La
realidad económica de esta experiencia así se lo indicó. El
maestro D’Agostino, conociendo esta situación, le ofreció
volver. Vargas retornó, y también los éxitos con mas bríos.
- A partir del reencuentro de “Los Ángeles”,
la compañía Víctor apostó fuerte, lanzando al mercado todos los
éxitos. La respuesta del público tanguero fue inmediata, y los
discos se vendieron hasta agotarse.
- Temas
como “Esta noche en Buenos Aires”, “Mano blanca”, “La
nueva vecina”, “El cocherito”, “Menta y cedrón”, "Barrio de Tango", “A quién
le puede importar”, “Bailarín de contraseña”, “Ave de
paso” y “A pan y agua”, entre otros, fueron difundidos
permanentemente por clubes, radios, o reuniones sociales y
familiares.
- Esta sociedad duró hasta septiembre de 1946, cuando
D’Agostino estimuló a Vargas a volar solo, ya que reconocía que
tenía luz propia, y que él no podía coartarle la posibilidad económica
que el momento le ofrecía a su cantor estrella. En
esa época, el primer bandoneón de la orquesta era Eduardo Delpiano.
- Vargas
le ofreció acompañarlo para formar una orquesta y comenzar su camino
solo.
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- JULIO DE 1959
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- A comienzos
de julio de 1959, a Ángel Vargas le comunicaron que debía ser operado
de un pulmón.
- En ese
momento el cantante tenía solo 55 años y se hallaba en la plenitud de
su carrera.
- Los médicos
que lo atendían estimaban que la operación no tenía riesgos de los que
preocuparse, y así se lo hacen saber, por lo que Vargas acepta
someterse a la intervención.
- Pero hubo
imprevistos que hicieron que después de la operación las cosas se
complicaran.
- Ángel Vargas
falleció el 7 de julio de 1959.
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- ENERO
DE 1991
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- Ángel D’Agostino continuó con su
austera vida, sin alterar el ritmo que se había pautado en su
juventud. Siguió siendo habitué de El Progreso y solterón
empedernido.
- Cuando algún periodista, avanzando sobre su intimidad,
le preguntaba si vivía solo, él contestaba “No, vivo con mi
piano”.
- Murió a los 91 años
en su departamento en Buenos Aires.
- En la pared donde estaba su
piano tenía colgadas dos fotos, una de Gardel y otra de El Mocho y
La Portuguesa, los bailarines que había acompañado en los
comienzos de su carrera.
- Los
que tuvieron oportunidad de tratarlo hacia el fin de su vida lo
recuerdan con mucho cariño, citando que nunca perdió la elegancia,
ya que siempre lucía bien trajeado y perfumado, como en su época
de juventud. De tanto en tanto, y
para deleite de sus
amigos de la noche, tocaba en el piano del club El Progreso alguno
de sus tangos.
- El eximio maestro
nunca olvidó dónde había comenzado su carrera: el café de
Barracas que se llamaba “3 esquinas” y quiso recordarlo a través
de un tango.
- Habló con su amigo Cadícamo para pedirle si podía
ponerle letra a la música que él había compuesto con Attadía. Así
nació “Tres esquinas”, ese hermoso tango que inmortalizó Ángel
Vargas y que fue grabado en 1941. Por
último, recordamos que el 18 de enero, durante su sepelio en la
Chacarita, en forma muy emotiva Atilio Stampone, representando a
SADAIC, despidió su restos.
- Asimismo,
Horacio Ferrer, en su calidad de Presidente de la Academia Nacional
del Tango, anunció que por voto unánime de sus integrantes, el querido
maestro había sido nombrado Académico de Honor.
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Los
amantes de la música ciudadana no pueden dejar de reconocer que
estos “Ángeles” fueron figuras emblemáticas en su historia.
Escuchar hoy las grabaciones en las que interpretan tangos
evocativos nos transporta a un Buenos Aires de ayer, rico en
vivencias que abonaron la historia que dio origen a la música mas
linda del mundo.