El Bazar de Los
Juguetes
Allá por la década del 60, Rufino
fue invitado a una prestigiosa radio, en la que un locutor lo había
convocado a su programa para hacerle una entrevista de una hora,
con preguntas relacionadas a la actividad artística de Roberto. Tuve el
honor de acompañarlo y sentarme a la mesa de la entrevista.
El reportaje se remontó a los
comienzos de este niño prodigio, que estaba dotado de un color de voz
tal, que los eruditos de la época mencionaban que era un instrumento más
de la orquesta de Carlos Di Sarli. Hasta ese momento, el conductor ensalzaba las virtudes de
Rufino. El cantante contestaba preguntas relacionadas con su
actuación junto al maestro Carlos
Di Sarli y su trayectoria posterior: Francini-Pontier,
Miguel Caló, Troilo, etc… De pronto, el entrevistador hace un silencio y dispara una pregunta
insólita: “Rufino, ¿usted
tiene un solo pulmón, no?”. Y con un tono afirmativo continuó: “Porque
se comentó que en la época de Di
Sarli, durante una actuación tuvo un vómito de sangre, y Di Sarli
lo mandó a operar. Usted después cantaba con un pañuelito en la
mano y permanentemente se lo llevaba a la boca.” Rufino se quedó
confundido ante la verborragia que aseveraba, tan contundentemente y con
detalles como el del pañuelo, un hecho completamente descolgado del
cuestionario de preguntas, que ya había sido pactado.
Fue una situación muy difícil.
Roberto me miró y entendí que me pasaba la posta, por lo que salí al
ruedo y, respetuosamente, le pregunté al locutor si me permitía
contestar, cosa que aceptó.
Le expliqué que si bien él
podía tener razón, ya que era algo que yo desconocía, me llamaba la
atención que nunca se hubiera mencionado un tema de semejante seriedad,
pero en fin, todo podía ser… Le dije que tenía poco soporte la versión
de un cantor con un solo pulmón, sencillamente porque jamás podría
haber logrado colocar la voz como lo hacía Roberto. Le comenté que un
profesor de canto me había explicado que en el tango "Cascabelito",
que grabó con Carlos Di Sarli, el Nene daba un
Si natural, registro poco escuchado entre los cantores de tangos.
Le aseguré que con un solo
pulmón jamas podría haber grabado "Ninguna" y "Nada"
con el Gordo Pichuco, con esa
frescura en la voz y esos silencios que hacía. Creo que no
quedó muy convencido, porque seguía insistiendo con que a él le habían
dicho … Evidentemente, la entrevista no daba para más. Salimos
elegantemente de aquella situación embarazosa, y yo me comprometí
a averiguar cuánto había de verdad acerca del pulmón que le
faltaba a Rufino y a hacérselo
saber. Cuando salimos de laradio,
intrigado, le espeté a Roberto
(por
supuesto, en broma): “Nunca me dijiste que tenías un solo pulmón…”.
Se puso loco, porque pensó que yo me había creído la historia del
pulmón, y me dijo: “Ya mismo te llevo a ver al doctor. que me atendía para
que él te aclare”. Recuerdo que, como había pasado mucho tiempo, me
pregunté si el doctor aún viviría. Roberto seguía hablándome: “…jamás me operé de nada. ¿Cómo me va a
faltar un pulmón? Salvo que lo haya escupido sin darme cuenta”, me dijo
con ironía. Se lo notaba molesto.
Me dijo que ya mismo visitaríamos
al dr. Pribluda, el médico que lo atendía desde la época de
Di Sarli. Rufino deba por
descontado que encontraríamos al doctor, por lo que pensé, dado que
habían pasado muchos años, que nos encontraríamos con un persona mayor.
Acepté su propuesta y allá fuimos, a ver al citado Dr. para aclarar el tema del pulmón. Nos
largamos un poco al boleo a la zona de Barracas, ya que Roberto no
recordaba muy bien dónde vivía el médico. Lo cierto es que después de
mucho dar vueltas, llegamos a la calle Bolívar al 1400.
Recuerdo que llegamos a una
casa antigua muy señorial, que Rufino tocó el timbre y que al rato apareció un anciano venerable,
alto y delgado que, contento con la visita, nos hizo pasar y nos
llevó directamente a una sala que otrora había funcionado como su
consultorio. Por lo avanzado de su edad,
supuse que el dr. Pribluda
no
ejercía más. Sin embargo, nos encontramos con un personaje de una lucidez
extraordinaria, que reconoció inmediatamente a Roberto, y creo haber
percibido un poco de emoción en su voz por la imprevista visita.
Rufino
me mandó al frente: le dijo al médico que yo creía que él tenía un
solo pulmón y que por eso lo habíamos ido a visitar, para que me
aclarara que eso no era cierto.
El Doctor me miró fijamente, me
invitó a acompañarlo hasta un antiguo archivo metálico que había en el consultorio, lo abrió y aparecieron las historias clínicas de
sus pacientes. Sacó la de Roberto
y me mostró las placas radiográficas de sus pulmones:
no faltaba ninguno y jamás lo habían operado de nada.
Intrigado, le pregunté si sabía cómo se había generado ese rumor y me dijo que sí. La culpa la tenían
los medios gráficos sensacionalistas de la época, que deformaron un
episodio de poca trascendencia dado que Rufino era menor de edad, tenía
diecisiete años, y le estaba prohibido actuar. Sucedió que Di Sarli actuaba en
radio El Mundo un sábado
a la tarde tarde. El "Chiquilín"
Rufino
siempre comenzaba su actuación cantando "Alma
de bohemio", y el esfuerzo vocal que le demandaba esa
introducción (“…peregrino y soñador…cantaaaaaar quiero mi fantasía….”)
le provocó un vómito de sangre que preocupó a Di Sarli. Este consultó al doctor, quien
después de hacerle una batería de estudios y análisis, aconsejó al
Chiquilín descansar un
par de meses en Alta Gracia para recuperarse, dado que tenía las defensas
muy bajas, lo que había ocasionado el vómito de sangre. El maestro Di Sarli, que era como un
padre para Roberto, hizo los arreglos y lo mandó a Córdoba, como su amigo médico le
había sugerido. Pero, por supuesto, a la semana Rufino estaba de vuelta.
El dr. Pribluda, ante la
posibilidad de que se repitiera el hecho, le aconsejó tener siempre a
mano el famoso pañuelito que los tangueros que tuvieron el privilegio de
verlo con Di Sarli deben recordar. Eso sí era verdad. Hasta aquí esta historia que
no se compadece con el titulo de esta nota. Fue muy gratificante lo que
ocurrió a continuación. Emocionado, el dr.
Pribluda nos invitó a pasar a un living donde había un viejo piano,
y le preguntó a Rufino: “¿Le contaste a tu amigo qué compusiste con Alberto
Podestá en ese piano?” Roberto, muy suelto de cuerpo, dijo
como restándole importancia: “Sí… compusimos el 'Bazar de los
juguetes'."
Yo me quedé de una pieza. Lo
que había empezado como una visita médica para aclarar lo del pulmón,
me llevó a haber estado en el lugar donde nació uno de los mas emotivos
Tangos, cuya letra pertenece a Reinaldo
Yiso. Este médico tanguero contribuyó, con su hogar y su piano, a
dar forma a ese tango que interpreta como nadie Alberto Podestá: "El
bazar de los juguetes".
Con
afecto
Oscar
Mármol