Historia enviada por Oscar Mármol el 22/04/2001
                                        EL  MUFA
 
Tratar de Mufa a una persona es uno de los agravios más graves que se pueda causar.
Si quien emite este calificativo mensurara el daño moral que causa, quizá no lo haría.
Pero cuando el mismo es provocado por un ser inculto, irracional, que no maneja códigos éticos mínimos, agravado por el respaldo de un sector de nuestra sociedad que avala este tipo de bromas de mal gusto, nada se puede hacer.
Lo cierto que uno de los mas grandes arquitectos de nuestro Tango, el maestro Carlos Di Sarli, fue víctima, durante muchos años, de esta infamia.
¿Qué había pasado?
El maestro tenía códigos muy rígidos dentro de su agrupación Orquestal: los horarios, el ensamble de sus músicos, el cumplimiento estricto de sus obligaciones contractuales… Era un hombre de mucho talento, con una personalidad muy fuerte. Sus éxitos y su trayectoria así lo avalan; sus músicos lo respetaban profundamente, por ser un profesional cabal. En la década del 40 todas las Orquestas tenían un presentador para anunciar el espectáculo. En cierta oportunidad, el maestro Carlos Di Sarli  se entera de que su presentador, un ignoto personaje al que el maestro daba de comer, repartía fotos suyas con su teléfono entre las fans de la Orquesta.  Di Sarli lo mandó llamar y le dijo que a partir de ese momento prescindía de sus servicios, porque  no avalaba esa actitud que se contradecía con el perfil de seriedad que él buscaba para  su Orquesta.
¿Cómo reaccionó este individuo? En lugar de comprender que así eran las cosas, no tuvo mejor idea que difundir en la colonia tanguera el rumor de que el maestro era mufa, buscando perjudicar su figura, y lamentablemente  lo logró. Además, lo llamaba "El Tuerto", por su prótesis ocular.
Lo mas agraviante es que no existe la persona que pueda ser mufa, ya que el término nace de la impotencia de personajes que en su incultura no encuentran mejor recurso para hacer daño a una persona que calificarla con términos infamantes.
Esta situación era muy grave para Di Sarli, ya que cuando  entraba a un café era fácil ver que muchos que dejaban solo, o comprobar que cuando caminaba por la calle, algunos se cruzaban de vereda para no saludarlo.
Di Sarli sufrió muchos años a causa de esta injusticia, que fue minando su personalidad, por el vacío que le causaba. Este fue uno de los motivos que lo llevó  a deshacer su orquesta, dando origen así a  "Los señores del tango".
Los que apreciábamos su talento, sentíamos la impotencia de no poder revertir esta situación. 
Por esas ironías de la vida, cuando murió el causante de este daño, algunos años después de fallecer el maestro, sus restos fueron depositados en el mismo panteón que don Carlos, ya que ambos eran afiliados de SADAIC.
Sin embargo, las obras de los grandes hombres, como indiscutiblemente fue Di Sarli, y su talento, perdurarán por siempre. Los tangueros las valoramos hasta hoy y reconocemos a la suya como una de las grandes orquestas responsables de que el Tango  tenga difusión internacional.
Por una razón de buen gusto, no vale la pena nombrar al causante del daño, nadie en el ambiente se acuerda bien de él. Nunca más cierto el dicho: “…se recoge lo que se siembra…”
 
Con todo afecto,
                             Oscar Mármol  

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