Historia del tango "No Pebeta"

Enviada por Oscar Mármol
oscarmarmol@infovia.com.ar

Hace muchos años, 30 para ser más exacto, escuché en la voz de ese intérprete grandioso de nuestro tango que fue Roberto "el nene" Rufino, un tango que no tuvo la difusión que creo que tendría que haber tenido, y que me quedó grabado  por la profundidad de su letra, de la que era autor Manolo Barros. El tango se llamaba "No pebeta", y esa historia de 3 minutos, como la mayoría de los tangos lo son, narraba cómo le hablaba un tanguero avanzado en edad que había vuelto al cabaret King en  búsqueda de sus recuerdos a las jóvenes que alquilan cariño por hora, quienes lo confundieron con un cliente al que debían atender. Él les aclara, diciéndoles: 

No pebeta, solo vine a beber algo, 
las caricias que me ofreces ya no alegran mi vejez 
tú no sabes ni comprendes que mi fruto ya es amargo
ni que el beso de una noche será mi angustia después.

Si tú quieres hacer copas, pide, bebe lo que quieras 
encurdelate en la mesa que te ofrece su festín 
quema, aturde entre licores, tu ilusión de primavera
pero no me ofrezcas sueños como a un pobre chiquilín. 

No pebeta, no me finjas imposibles
los espejos de la vida ya me han dicho la verdad 
soy un viejo, tengo un alma y eso es piba lo terrible,
soy un pájaro sin alma que le han dado libertad.

No pebeta, el camino ha sido largo 
una vez mis pobres alas se largaron a volar
hoy al ver que se han plegado, me arrincono a beber algo
y hacen falta muchas copas, porque hay mucho que olvidar.

Si tu quieres hacer copas, pide bebe lo que quieras,
encurdelate en la mesa sin hablarme mas de amor
yo he venido a este refugio, de la fácil primavera,
con un invierno en el alma para rociarlo en alcohol.
(Se repite la 2 estrofa).- 
 

Muchas gracias a Oscar Marmol por la colaboración.

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