- Reflexiones sobre el tango
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- Estudiosos del tango han tratado
de determinar su origen y la etimología de la palabra sin haber
hallado una respuesta definitiva a ambas cuestiones.
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- Su música parecería haber recibido
la influencia del candombe africano, de la habanera cubana, del
tango andaluz, del chotís y del cuplé, a los que se agregan las
payadas puebleras y las milongas criollas.
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- Sobre su incierto origen, dice una
de sus glosas:
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- "Con
permiso, soy el tango
- Yo soy el tango que llega
- De las calles del recuerdo
- Donde nací ni me acuerdo,
- En una calle cualquiera
- Una luna arrabalera
- Y un bandoneón son testigos
- Yo soy el tango argentino
- Como guste y donde quiera"
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- La música popular es reflejo de su
habitat geográfico. Así, la música del norte argentino, con su
colorido paisaje, es alegre -como lo son el carnavalito y el
takirari-, mientras que el paisaje gris del arrabal y del puerto
le dieron al tango su aire triste y melancólico.
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- Debido a la reiteración en el tema
de la mujer infiel, iniciado con los versos de “Mi noche triste”,
se denostó al tango como “el lamento del cornudo”. Pero el
abandono de la mujer no es un tema exclusivo del tango dado que el
mismo fue inspiración de innumerables guaranias paraguayas,
boleros de diverso origen y de rancheras mexicanas.
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- Por otra parte, ese tema en el
tango es el reflejo de una situación acotada en el tiempo, la de
la gran inmigración. En esa época había una gran desproporción
entre los sexos, con amplio predominio masculino.
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- Los inmigrantes, en su gran
mayoría, eran hombres solteros o casados que dejaban atrás a sus
esposas e hijos para tentar fortuna en el nuevo país con la
esperanza de que, si les iba bien, traerían luego a sus familias;
caso contrario, regresarían a su país de origen.
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- Esa desigualdad numérica originó
la disputa por las mujeres, las que cambiaban de pareja por una
mejor situación o un mejor trato. Al irse superando esa
desproporción sexual, el tema de la mujer ingrata fue perdiendo
vigencia.
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- Las “familias bien” rechazaron de
plano el tango, al que recién comenzaron a aceptar después de su
éxito en París y de que Rodolfo Valentino lo bailara en “Los
cuatro jinetes del Apocalipsis”.
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- Más que por su música, o su letra
o por la forma de bailarlo, ese rechazo puede haberse debido a los
títulos de los primeros tangos que denotaban su origen
prostibulario: “La catrera”, “La clavada”, “Dos sin sacar”, “La
franela”, “Sacámele el molde”, “Con qué trompieza que no dentra”,
“El serrucho”, “Siete pulgadas”, “El fierrazo”, “Colgate del
aeroplano”, “Va Celina en la punta”, “Dejalo morir adentro”, “¡Qué
polvo con ese viento!”, etc. (Ver Horacio Salas, El tango,
Editorial Planeta, Buenos Aires, 1995, págs. 54/63). Hoy esos
títulos nos hacen sonreir pero, obviamente, tenían que
escandalizar a la sociedad de entonces.
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- El tango, por otra parte,
comienza a recibir el aporte de poetas cultos e inspirados como
Héctor Pedro Blomberg, Enrique Cadícamo, Pascual y José María
Contursi, Enrique Santos Discépolo, Homero Expósito, Celedonio
Esteban Flores, Francisco García Jiménez, José González y Cátulo
Castillo, Alfredo Le Pera, Homero Manzi, Manuel Romero.
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- Se recuerda a la década del 40
como la del apogeo del tango y de las orquestas típicas,
olvidándose que el golpe de palacio del 4 de junio de 1943
prohibió las letras de muchos tangos. El ministro de Educación y
Justicia, Gustavo Martínez Zuviría, que cesanteando profesores
democráticos alcanzó más notoriedad que con sus novelas firmadas
con el seudónimo Hugo Wast, designó una comisión para salvaguardar
la pureza del idioma, la que fue presidida por monseñor Gustavo
Franceschi (el de las famosas polémicas con Lisandro de la Torre),
enemigo declarado del tango y de Carlos Gardel.
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- Los autores de los tangos
prohibidos debieron cambiar de urgencia los términos lunfardos
para adaptarlos a la mojigatería de esos puristas protectores del
idioma, lo que dio lugar a títulos y palabras que, por ridículos,
alteraban el sentido de la letra que terminaba siendo una parodia
del tango.
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- Como una burda imitación de las
ligas de templanza norteamericanas, esa comisión de pretendidos
moralistas prohibió la palabra “alcohol” en el título y la letra
del tango “Tal vez será mi alcohol” de Homero Manzi, la que debió
cambiarse por “Tal verá su voz”.
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- Con su característico sentido del
humor y la propensión para la cachada, la gente del pueblo decía
que el título del tango “Guardia vieja” sería sustituído por el de
“Cuidado mamá”.
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- Era la época en que los dueños de
la primera churrasquería al paso, “El chorizo honrado”, tuvieron
que cambiarle el nombre por el más aceptable de “La vitamínica”.
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- Afortunadamente, Discépolo, autor
entre otros de “Chorra”, uno de los tangos preferidos por el
presidente Perón, logró convencer a éste que esa prohibición
privaba de fuentes de trabajo a los compositores, logrando anular
esa disposición absurda.
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- Con la sedición del 43 comienza la
saga del siempre actual “Cambalache”, que tuvo el honroso
privilegio de haber sido prohibido por todas las dictaduras
militares.
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- Cabe recordar, para concluir, una
de las estrofas del tango “La canción de Buenos Aires” que tan
bien refleja una de nuestras virtudes más características, la
modestia:
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- "Este es
el tango,
- canción de Buenos Aires,
- nacido en el suburbio,
- que hoy reina en todo el mundo
…"
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- Carlos A. Manus