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Información
enviada Carlos A. Manus
Muchas gracias por la colaboración
Salgán,
“ A fuego lento” de 85 velitas
El
15 de junio Horacio Salgán cumplió sus juveniles 85 años en
plena actividad musical.
Salgán
fue discípulo de Amelia Weygand en armonía, de Marcoli en
contrapunto y de Vicente Scaramuzza, Raúl Spivak, Alejandro Borosky y Pedro Rubeone en piano.
Comenzó
tocando en cines y luego en conjuntos que no tuvieron mayor trascendencia. Después integró la legendaria orquesta de Roberto
Firpo, cuando éste dejó el piano para empuñar la batuta, y los
conjuntos del violinista Elvino
Vardaro y del bandoneonista Juan Caló. También fue organista en
Radio El Mundo.
Horacio
Salgán formó su primer conjunto en 1944, el que se deshizo en
1947, y constituyó una nueva formación orquestal en 1950, la que
permaneció hasta 1957.
Para
la integración de sus conjuntos, don Horacio contó con
los bandoneonistas Abelardo Alfonsín, Ernesto Baffa,
Armando "Pajarito" Calderaro, Roberto Di Filippo, Leopoldo
Federico, Marcos Madrigal, Juan Miguel "Toto" Rodríguez e Ismael
Spitalnik; los violinistas Víctor Felice y Mauricio Mise y el
contrabajista José Ángel Alegre, entre otros destacados
intrumentistas. Sus
vocalistas fueron el injustamente olvidado Carlos Bermúdez,
Edmundo Rivero, Angel "Paya" Díaz, Horacio Deval y Roberto
Goyeneche.
En
1957, Salgán se unió al guitarrista Ubaldo de Lío, fusión que
sigue vigente. En
1960 organizó el Quinteto Real integrado originalmente por el
mencionado De Lío, Enrique Mario Francini (violín), Pedro
Laurenz (bandoneón) y Rafael Ferro (contrabajo).
Durante su existencia se sucedieron cambios en sus
integrantes: Ferro fue reemplazado por Enrique "Kicho" Díaz y éste
por Omar Murtagh, Antonio Agri sustituyó a Francini, Laurenz fue
reemplazado por Leopoldo Federico, a quien sucedió Néstor
Marconi. Al ingresar
Federico al conjunto, éste se rebautiza como Nuevo Quinteto Real,
actualmente integrado por De Lío, Néstor Marconi (bandoneón),
Oscar Guinta (contrabajo) y Hermes
Peressini (violín).
Horacio
Salgán es autor de varias piezas inolvidables: “Del uno al
cinco”, su primer tango compuesto en 1935, “A fuego lento”
(1953), “Grillito”, “La llamo silbando”, “Don Agustín
Bardi”, “Tango del eco”, “Aquellos tangos camperos”,
“Motivo de vals” (con letra de Carlos Bahr), “Coro en fa
sostenido”, “A una mujer”, “Homenaje a Pedro Laurenz”.
Como
arreglador, Salgán mejoró de manera superlativa la forma de
interpretación y le dio al tango un “color” distinto, una
manera que, sin perder su ritmo, lo dotó de una sensualidad inédita.
Ha sabido ahondar en la pieza musical, desentrañar sus
secretos, descubrir la intención del mensaje y, a partir de ahí,
crear como un talentoso orfebre.
Entre sus arreglos se destacan los efectuados a “Mala
junta” (Julio de Caro, Pedro Laurenz), “Tierra querida”
(Julio de Caro, Pedro Maffia), “Mi refugio” (Juan Carlos Cobián),
“El Marne” (Eduardo Arolas) y “El choclo” (Angel Villoldo).
Un arreglo cumbre es el que logró con el vals peruano
“Las mirlas” de J. Martínez.
Como
acertadamente dijera Luis Adolfo Sierra en su memorable libro Historia
de la Orquesta Típica “Horacio Salgán es, sin duda alguna,
una de las personalidades más importantes del tango moderno.
Y cuando convergen el pianista, el compositor, el
arreglador y el director en un mismo esfuerzo creativo, se logra
la verdadera dimensión de este notable músico del tango”.
Carlos A Manus
Junio 2001
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