Información
enviada Carlos A. Manus 14/08/01
mmanus@erols.com
Muchas gracias por la colaboración
- Osvaldo J.
Sanguiao ha escrito este libro dedicado a historiar la vida de
Aníbal Troilo y su extraordinario aporte a nuestra música como
bandoneonista, director y compositor.
-
- Una extensa lista
de notas y referencias bibliográficas acompañan a los cinco
capítulos que lo componen: El barrio, La calle, La vida, La fama y
La muerte. En el apéndice Legado Musical se detallan las 59
composiciones grabadas por Pichuco de cuya música es autor, con
indicación de las fechas de registro y grabación y el nombre del
cantor o de la cantante, que consisten en : 42 tangos, 11 milongas,
5 valses y 1 habanera porteña.
-
-
Ese apéndice se
complementa con la nómina de los poetas colaboradores de Troilo:
Barreiros Bazán (Compadre y sentimental), Jorge Luis Borges (Milonga
de Manuel Flores), Enrique Cadícamo (Garúa, Naipe,
Pa’ que bailen los muchachos), Cátulo Castillo (María, Una
canción, Patio mío, La cantina, La última curda, A Homero,
Desencuentro, ¿Y a mí, qué?, El último farol, La patraña, Testamento
tanguero, Fujiyama, Milonga del mayoral, Milonga de la parda, La
retrechera, Vuelve la serenata, Vals del carnaval), José María
Contursi (Evocándote, Toda mi vida, Garras, Tango triste, Y no
puede ser, Valsesito amigo, Con mi perro), Enrique Dizeo (Total
pa’ que sirvo, Acordándome de vos, Con toda la voz que tengo y,
en colaboración con José Terragno, Dale tango), Homero
Expósito (Te llaman malevo), Horacio Ferrer (Tu penúltimo
tango), Héctor Gagliardi (Media noche, Claro de luna),
Francisco García Jiménez (Como perro en cancha e’ bochas),
Homero Manzi (Barrio de tango, Sur, Discepolín, Ché, bandoneón,
Romance de barrio, Recordando), Alberto Laureano Martínez (Coplas),
Rodolfo “Martincho” Martínez (Me extraña, Servando), Héctor
Méndez (Yo soy del 30), Roberto Miró (A mi lado),
José Razzano (Compadre…qué le va a hacer), Ernesto Sábato (Alejandra).
En colaboración con Astor Piazzolla compuso Contrabajeando.
Pichuco lamentó no haber producido alguna composición con Enrique
Santos Discépolo no obstante la entrañable amistad que los unía.
-
- Aníbal Troilo
nació en Buenos Aires el 11 de julio de 1914. Tomó algunas
lecciones de los maestros Juan Amendolaro y Alfredo De Franco. A
partir de su debut en 1927, Pichuco revistó en el conjunto “Los
Provincianos”, en la Orquesta Típica Víctor y en las formaciones
dirigidas por Eduardo Ferri, Alfredo Gobbi, Juan Maglio (Pacho),
Vardaro-Pugliese, Ciriaco Ortiz, Julio de Caro, Angel D’Agostino,
Alfredo Attadía, Juan Carlos Cobián. Sanguiao detalla
minuciosamente los nombres de los integrantes de esas orquestas.
-
- El 1° de julio
de 1937 Troilo forma su primera orquesta acompañado por Juan Miguel
(Toto) Rodríguez y Alfredo Yanitelli (bandoneones), José Stilman,
Reynaldo Nichele y Pedro Sapochnik (violines), Orlando Goñi (piano),
Juan Fassio (contrabajo) y Francisco Fiorentino (vocalista), la
mayoría de ellos provenientes del conjunto de Ciriaco Ortiz,
recientemente disuelto.
-
- La fuerza de esa
formación estribaba en el director, en Goñi y en Fiorentino.
Afirma Luis Alberto Sierra en su excelente Historia de la
Orquesta Típica, Troilo, “… bandoneonista eximio, reunía en la
llamativa síntesis de su estilo la delicadeza sonora de Pedro Maffia,
la brillantez armónica de Pedro Laurenz y el inconfundible ‘fraseo
octavado’ de Ciriaco Ortiz…”.
-
- Orlando Goñi fue
el creador de una forma original de interpretación que habrían de
seguir los músicos evolucionistas. Su manifiesta incompatibilidad
con Astor Piazzolla -incorporado posteriormente al conjunto-
provocó su lamentable alejamiento. El “estilo Goñi” fue mantenido
por sus sucesores José Basso, Carlos Figari y Osvaldo Manzi, no así
por Osvaldo Berlinghieri y José Colángelo que adoptaron un estilo
distinto.
-
- A partir de
Fiorentino, Troilo innovó en la participación del cantor -hasta
entonces un “estribillista”- haciéndole interpretar la letra en su
totalidad: introducción, puente intermedio y broche final, adoptado
luego por las demás orquestas. Con la incorporación de Amadeo
Mandarino, el Gordo siguió la modalidad originada por Francisco
Canaro de tener dos cantores alternándose o a dúo (Ernesto Famá y
Francisco Amor). Aunque de voz finita y cascada, Pichuco afinaba
muy bien y, tal vez por eso, le asignó gran importancia a la
elección de los vocalistas como lo prueban las excelentes voces de
Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Aldo Calderón, Angel
Cárdenas, Roberto Goyeneche, Jorge Casal, Pablo Lozano, Carlos
Olmedo, Raúl Berón, Roberto Rufino, Tito Reyes, Carlos Achával y,
continuando también la innovación de Canaro de contar con voces
femeninas (Ada Falcón, Nelly Omar), incorporó a las cantantes Elba
Berón y Nelly Vázquez.
-
- En su primera
etapa Troilo consideró al cantante como “un instrumento más de la
orquesta” pero, gradualmente, le fue asignando mayor relieve
adhiriéndose a la moda que originó el vedettismo del cantor,
mientras la orquesta se limitaba a hacerle el acompañamiento. Esa
modalidad ocasionó la decadencia del tango bailable: los asistentes
a los bailes optaban por estar de pie cerca de la orquesta para
escuchar al vocalista y bailaban sólo cuando se interpretaban tangos
instrumentales.
-
- Otra de las
virtudes de Pichuco fue la elección de excelentes ejecutantes para
cubrir las plazas que se iban produciendo en su conjunto, tales como:
los violininistas Hugo Baralis, David Díaz, Alberto García,
Nicolás Alberó, Juan Alzina, Salvador Farace, Carlos Piccione,
Antonio Agri, Carmelo Cavallaro; los bandoneonistas Astor Piazzolla,
Eduardo Marino, Fernando Tell, Domingo Matio, Ernesto Baffa; los
violistas Simón Zlotnik, Cayetano Giana; los violoncelistas Alfredo
Citro, Adriano Fanelli; los contrabajistas Enrique Díaz, Rafael Del
Bagno y los pianistas mencionados anteriormente, además de los
músicos que integraron su primer conjunto. Constituyó también un
exitoso dúo con el eximio guitarrista Roberto Grela.
-
- Troilo le asignó
mucha importancia a los arreglos para los que contó con el valioso
aporte de Héctor María Artola, Argentino Galván, Julián Plaza, Astor
Piazzolla, Ismael Spitalnik, Oscar de la Fuente, Alberto Caracciolo,
Eduardo Rovira, Emilio Balcarce, Héctor Stamponi y Raúl Garello,
pero Pichuco se reservaba la decisión final sobre la labor de éstos
utilizando la célebre goma de borrar que llevaba en su bolsillo.
-
- En Nocturno a
mi barrio y en la introducción a su homenaje a Manzi en “Para
vos, Homero”, Troilo añadió a sus ejecuciones el matiz de unas
emotivas palabras de su creación, como recuerda Luis F. Villaroel
en Tango: Folklore de Buenos Aires.
-
- En alguna
oportunidad, Troilo se refirió al egoísmo de los directores de
orquesta (incluyendo su autocrítica) consistente en incluir
preferentemente en sus repertorios a sus propios tangos, a los de
autores fallecidos y a los de unos pocos amigos e ignorando las
composiciones de otros directores de orquesta, lo que ocasionó una
más de las decadencias que afectaron al tango.
-
- El Bandoneón
Mayor de Buenos Aires, como lo bautizara Julián Centella, falleció
en Buenos Aires el 19 de mayo de 1975. Al despedir sus restos dijo
Luis Alberto Sierra “… ¡Silencio! Los bandoneones legendarios del
tango están entonando a coro su responso milonguero. Aquí descansa
su trajinar itinerario de sueños en noches de tango el Gordo Troilo.
Un pedazo grande del alma de la ciudad. Paz en su tumba, Gordo de
Buenos Aires”.
-
- Troilo
es un libro de amena lectura en el que Sanguiao ha logrado la
comprensión del biografiado como hombre y como artista a lo largo de
su trayectoria de treinta años dedicados a nuestra música, para lo
cual ha hurgado pacientemente en repositorios periodísticos y
entrevistado a contemporáneos, amigos y compañeros de Pichuco.
-
-
- Carlos A. Manus
- Septiembre 2001
|