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Letra: Eduardo
Trongé y Carlos P. Cabral
Música:
Alberto N. Laporte
Año: 1926
No tome más, abuelo,
y deje el vino;
no tome más, tatita,
es una pena,
que son las diez, abuelito,
y ni un vecino
llegó esta vez, alegrando
nuestra cena.
No tome más y cuénteme
una historia
del tiempo aquel en que
su amor vivía,
que yo, otra vez, sentadita
en sus rodillas,
lo escucharé quietita
y sin hablar.
El pobre abuelo, a mi ruego,
conteniendo sus pesares,
me hizo sentar junto al
fuego
y de este modo me habló:
Cierra la puerta,
la luz apaga,
que con las sombras
viene mi amor.
Esa que un día,
hace ya tiempo,
vistió de luto
mi corazón.
Si vieras qué criolla
de ojos negros,
de blanca tez, risueña
y juguetona,
de lindo andar, retrechera
y comadrona,
clavel de amor florecido
en mis recuerdos.
Si vieras vos con qué
ansias la quería,
con cuánto afán
hicimos nuestro nido...
Más ella, cruel,
destrozando mi alma, un día,
con mi mejor compañero
me engañó.
Hoy que me vencen los años,
ya la muerte está
en acecho,
viejo, achacoso y deshecho,
siento que la quiero más.
Ya sabe, nieta,
la cruel herida
que en esta vida
quise ocultar.
Así, una noche,
triste y de duelo
mi pobre abuelo
me hizo llorar. |