Letra: Carlos Lenzi 
Música: Juan Baüer 
Año: 1941
 
Mañanita arrabalera,
sin taitas por las veredas
ni pibas en el balcón,
tus faroles apagados
y los guapos retobados
en u viejo callejón.
Yo te canto envenenao,
engrupido y amargao,
hoy me separo de vos.
Adiós, arrabal y porteño
yo fui tu esclavo y tu dueño
y te doy mi último adiós.
 
El baile Rodríguez Peña,
El Mocho y El Cachafaz
de la milonga porteña
que nunca más volverá...
Carnavales de mi vida
noches bravas, y al final
los spiantes de las pibas
en aquel viejo arrabal-
 
Madrecita, yo fui un reo
y en tus brazos hoy me veo
lleno de felicidad.
Dime, mi buena viejita
dónde está mi noviecita
que no la puedo olvidar.
Hoy ya vuelvo arrepentido
hecho más hombre y más bueno,
a la vida del hogar.
Perdóname, que tu hijo
tiene un pensamiento fijo
y nadie lo hará cambiar.
 
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