Letra: Enrique Cadícamo 
Música: Enrique Cadícamo 
Año: 1958
 
Te redujo a escombros la fría piqueta 
y al pasar de noche, mirando tus ruinas, 
este milonguero se siente poeta 
y a un tango muy triste le pone sordina. 
Entre aquellas rojas cortinas de pana 
de tus palcos altos que ahora no están, 
se asomaba siempre Madama Ritana, 
cubierta de alhajas, bebiendo champán... 
 
Entre risas alegres y chistes, 
siempre estapa apenada Renée, 
y de verla tan linda y tan triste 
fue por eso que me enamoré. 
Hoy, ni ella está más en la sala 
ni tampoco entro yo al cabaret. 
Se vinieron abajo tus galas, 
bullanguero y cordial Chantecler... 
 
En las noches bravas que el tango era un rito 
y el alcohol ponía los ojos brillosos, 
entraba Razzano del brazo 'e Carlitos, 
los dos tan hermanos, los dos tan famosos. 
Ya no queda nada y aquello no existe... 
Ni tus bailarinas... Ni tu varieté... 
Príncipe Cubano, te veo muy triste 
pasar silencioso frente al Chantecler.
 
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