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Letra: Juan Sarcione
Música: Federico
Scorticati
Año: 1932
Alma, que al cruzar la vida
ibas convencida
de hallar un amor;
alma, que soñaste
ufana
ver en tu mañana
dicha y esplendor.
Alma, que arrullo suave
de tu sueño de ave
se trocó en dolor;
alma, nunca desesperes
porque si tú mueres
matarás mi corazón.
Y en el crisol
de tu arrebol
quise ligarme a tu alma.
¡Porque te amaba,
dulce cariño mío!
Fue un sueño vano...
fue amargo despertar...
Porque al nacer
ese querer
sólo perdí
la calma
y nunca más he de
poder olvidar
todo el encanto de tu mirar.
Y, sin piedad
a tu orfandad,
vino a sumirme el sino
y en el naufragio de todos
mis anhelos
hoy baga mi alma, transida
en su penar.
Y en mi canción
va mi perdón
para quien fue tirana
y quiera Dios llegue la
dicha sin par
tus blancas sienes a coronar... |