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Letra: Miguel Buccino
Música: Juan
Cao
Año: 1951
Te pasaste treinta abriles
de una esquina a otra esquina
sin saber qué era
una mina, ni una copa, ni un café.
La yugabas como un burro
y amurrabas meneguina
practicando infantería
de tu casa hasta el taller.
Fútbol, timbas y carreras
eran cosas indecentes,
sólo el cine era
tu vicio... si podías garronear.
Y una vuelta que asomaste
los mirones por Corrientes
al marearte con las luces
te tuvieron que auxiliar.
Hijo de “Quédate quieto”
y la zaina “No te muevas”,
nunca, nunca te rascaste
ni teniendo sarampión...
Flor de chaucha que en la
esquina no ligaste ni una breva
porque andabas como un longhi
chamuyándolo al botón.
No tenias ni un amigo, “Que
el buey solo bien se lame”,
según tu filosofía
de amarroto sin control.
Y amasabas los billetes
como quien hace un salame
laburando de esclavacho,
como un gil, de sol a sol.
Hoy te veo engayolado...
Te chapó una solterona
que podría ser tu
nona y que es toda tu pasión...
Y seguís amarrocando
para que ella, tu monona,
se las dé de princesa
a costillas del chabón.
En el banco de la vida al
final siempre se pierde,
no hay mortaja con bolsillos
a la hora de partir.
Vos que no sabés
siquiera de un final “Bandera verde”,
aclarame, che amarroto...¿Para
qué querés vivir?. |