- Letra: F.
De Dinco
Música:
J. Maglio
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- Cuando
el suburbio dormita
- bajo
la lluvia, o en noche serena,
- cruza
como un alma en pena
- las
tristes calles una viejecita.
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- Anda
vagando hasta el alba
- y
en las sombras se suele ocultar.
- Pobre
mujer, camina sin cesar
- llevando
a cuestas todo su penar.
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- La
gente buena de los barrios bajos,
- esos
humildes que saben su historia,
- dicen
que un día su nietecita, la muy malita,
- dejó
su hogar y desde entonces,
- invierno
y verano a medianoche la vieja,
- vive
con su amarga queja sumida en la soledad.
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- Y
así se pierde por los arrabales
- hecha
una piltrafa humana,
- porque
en su vida tirana
- no
ha hecho más que sufrir.
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- Como
un gemido doliente
- llena
de harapos carbizbaja y mustia.
- Siempre
se le ve silente
- con
todo el peso de su negra angustia.
- Y
maldiciendo su suerte
- que
en su pecho congojas dejó,
- llora
su fin al ver que ya perdió
- el
dulce amor que de ella se olvidó.
- Tal
vez la nieta malvada y mezquina
- hoy
no se acuerda de su tierna abuela.
- Sólo
sabe que está dormido
- el
pobre nido que abandono.
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