Letra: José González Castillo 
Música: Enrique Delfino 
Año: 1929
 
Montmartre, tan parisino,
ensueño de juventud...
¿quién te hizo tan argentino,
con tu molino,
con tu faubourg?
Colina de la locura,
borracha de bandoneón,
si el tango mató tu calma,
te trajo un alma con su emoción.
 
Cuando cantan
los veinte años
como un tango su ilusión
y se agitan
como alas
que tuviera
el corazón,
no hay nada más inmenso
para su vuelo
(ni el cielo ni la mar)
y a Montmartre,
desde Boedo,
hay un paso,
nada más...
 
Muchachos, ¡hasta el regreso!
¡qué los acompañes Dios!
la vida no es más que eso:
un día, un beso.
y, otros, un adiós.
No lloren la despedida,
que no muere el que se va...
Quien bien quiere, nunca olvida...
Y al fin la vida
lo volverá...
 
  Volver