- Letra : E. Escariz
Méndez
Música :
Nicolás Vaccaro
Año: 1928
Con las cartas de la vida
por mitad bien maquilladas,
como guillan los malandros
carpeteros de cartel,
mi experiencia timbalera
y las 30 bien fajadas,
me largué por esos
barrios a encarnar el espinel.
Ayudado por mi cara de galaico
almacenero
trabajándose a la
sierva de una familia de bien,
y mi anillo de hojalata
con espejo vichadero,
me he fritado muchos vivos,
como ranas al sartén.
Pero, en cambio, una percanta
que me tuvo
rechiflado
y por quien hasta de espaldas
con el lomo caminé,
me enceró con un
jueguito tan al lustre preparado
que hasta el pelo de las
manos de cabrero me arranqué.
Mientras yo tiraba siempre
con la mula bien cinchada,
ella, en juego con un coso
mayorengo y gran bacán,
se tomaba el Conte Rosso,
propiamente acomodada,
y en la lona de los giles
me tendió en el cuarto round.
Me la dieron como a un zonzo,
pegadita con saliva,
mas mi cancha no la pierdo
por mal juego que se sé
y, si he quedao arañado
como gato panza arriba,
me consuelo embolsicando
la experiencia que gané.
En el naipe de la vida, cuando
cartas son mujeres,
aunque lleve bien fajadas
pa´l amor las 33;
es inútil que se
prendan al querer con alfileres,
si la mina no es de un paño,
derechita y sin revés. |