Letra: E. Satelli
Música: E. Satelli

Dame un abrazo mi noble esposa
y al calorcito del dulce hogar,
mientras los chicos bailan y ríen
añoraremos la mocedad.
¿Te acuerdas, vieja, de aquella tarde
cuando temblando por la emoción
y acobardado por tu belleza
por vez primera te hablé de amor?
Como rojas amapolas
tus mejillas vi encender
y tus ojos se cerraron
como flor de atardecer.
De tus labios incitantes
un suspira echó a volar,
y el lucero de la tarde
nuestras bocas vio juntar.
Felices años que en este nido
dieron sus frutos de bendición,
nuestros hijitos, que ya son hombres
buenos y honrados como tu y yo.
¡Como han crecido? Ya tienen alas,
pronto su nido querrán hacer,
y solos, vieja, nos quedaremos...
solos tristes con la vejez.
Pero nuevas primeras
han de dar flores de amor
y vendrán los nietecitos
a curar nuestro dolor;
con sus risas y sus cantos
nuestra vida alegrarán 
y después... después mi vieja...
nuestros ojos cerrarán.


 

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