Letra: Horacio Ferrer
Música: Astor Piazzolla


Un día las venusinas llegaron a Buenos Aires
con una sombrilla, claras...
De su planeta de hembras caían por los espacios
hermosas, pibas y extrañas.
Las vieron llegar, tan sólo, los que andan de madrugada
y nadie se las creyó, dijeron:
"Son de mentira, palomas de propaganda"
Vivieron en nuestras calles
cien días con sus cien noches,
los ojos rojos tenían
y pólen en los corpiños
y soles en las enaguas
Que lindas las venusinas!
Traían dos corazónes invictos, en sus entrañas
ningún varón las amo, decían:
"Son espejismo, fantasma, puro fantasma"
Las vieron ir por Retiro, por Once y Plaza Lavalle
absortas y enamoradas
Tiraban por las esquinas sus besos del otro mundo
y nadie se los besaba
Se sabe, porque se sabe,
que un martes, muy de mañana,
solteras de gravedad,
se fueron todas al río
a echar su ternura al agua...
Y un día, las venusinas,
volvieron camino a Venus
con una sombrilla clara
Algunas se demoraron y anclaron en Buenos Aires
perdidas de andar...
Son esas mujeres hondas, calladas,
tristes y raras que habitan esta ciudad
y fueron las que inventaron los tangos y la nostalgia
Que lindas las venusinas!
absortas y enamoradas,
que tristes las venusinas!
perdidas de su bandada...
que lindas las venusinas!
que lindas...


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