Letra: Luis Rubinstein
Música: Luis Rubinstein

Catorce, setenta, once...
Quisiera hablar con Esther
¿No vive allí? No, no corte
podría hablar con usted.
No cuelgue, la tarde es triste,
me siento sentimental...
Esther ya sé que no existe,
charlemos, usted es igual.

Charlando soy feliz,
la vida es breve,
soñemos en la gris
tarde que llueve;
hablemos de un amor
seremos, ella y él,
y con su voz, mi angustia cruel
será más leve.

Charlemos nada más,
soy el cautivo
de un sueño tan fugaz
que en mí lo vivo; 
charlemos nada más
de aquí en mi corazón,
oyéndola, siento latir
honda emoción.

¿Qué dice? Tratar de vernos,
Sigamos con la ilusión,
hablemos sin conocernos
corazón a corazón.
¡No puedo, no puedo verla!
Es doloroso, lo sé...
¡Cómo quisiera quererla!
Soy ciego... perdóneme.


 


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