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Letra: Osvaldo
Ardizzone
Música: Alejandro
del Prado
Año: 1974
Vos decís que mi tango
es malevo,
vos decís que mi
tango sólo es reo,
pero en ese arrabal, ése
que quiero,
el fango se hizo canto de
esperanzas...
Y ya no hay grelas, ni guapos
que en la danza
hablen de amor, con tajo
y con barbijo...
Y hay madres que les cantan
a sus hijos
dulce canción de
amaneceres...
¿Para qué recordarte
de Esthercita,
si Esthercita ya murió
haya en Chiclana?
Si esta piba de todas las
mañanas
no conoce el percal ni es
Milonguita...
¿Acaso no son tangos
sus quimeras,
su tristeza de tren y de
oficina?
Olvidate del gavión
y de la mina,
que Esthercita ya murió
con Malena...
Sólo quedamos yo y
vos, hermanos de antes,
sólo yo y vos el
perfume del recuerdo...
Y el viejo coche con su
trote lerdo
ya no alcanza la esquina
del pasado...
Déjalo a Ventarrón,
allá en Pompeya,
envuelto entre la brumas
del Riachuelo,
que el suburbio de ayer
hoy mira al cielo
y busca un cacho ´e
sol en la neblina. |