Letra: Luis Rubinstein
Música: Luis Rubinstein
Sumando mentira tras mentira,
infamia tras infamia, mataste mi querer..,
Me diste el horrible desencanto
de haber querido tanto lo que no pudo ser...
 
Ni siquiera te guardo encono;
no te desprecio ni te perdono.
Dejaste tan sólo en mi existencia
la misma indiferencia que vos tuviste ayer.
 
Ciego, estaba ciego en mi delirio...
Ciego, porque ese amor era un martirio
Y ahora que cayó la venda de mis ojos
me asqueo al recordar tus lindos labios rojos...
 
Ciego, Bendita sea mi ceguera
si al fin saltó la venda
y vi que eras una vulgar muñeca de cartón!...
Comprendo, tal vez un poco tarde,
mis celos de cobarde, mi angustia y mi temor...
Pensaba que cuando te perdiera
la vida misma diera en aras de mi amor...
Porque veo que no me muero,
que estoy contento...que no te quiero!...
Y en medio de tanta indiferencia
la luz de la experiencia
me alumbra el corazón.