- Letra: V. Spino
Música:
C. Flores
Las leyes te amparan. ¡Qué
saben los hombres!
Los hombres qué saben
de tanto dolor;
qué saben las leyes
de penas de madre,
la ley de los hombres es
odio y rencor.
No vengo a pedirte que vuelvas
conmigo,
ni vengo a implorarte conmiseración;
borracha de rabia, yo vengo
a decirte
que lo que tú has
hecho no tiene perdón.
Cobarde mil veces, mil veces
cobarde
el hombre que jura y no
sabe cumplir;
y tú me juraste por
tu santa madre
que antes de dejarme te
ibas a morir.
Cobarde mil veces, mil veces
cobarde
el hombre que un día
se fue y no volvió;
el hombre que un día
juró por la madre
y aquel juramento, más
tarde, olvidó.
Que vas a casarte, y a mí
qué me importa,
que ya necesitas formar
un hogar;
que, pasando el tiempo,
yo podré olvidarte
porque así lo quiere
la fatalidad.
Que no me preocupe, que a
mí y a la nena
lo más necesario
no nos faltará;
tu hija no es tuya, su canción
de cuna,
para que lo aprenda, así
lo dirá. |