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Letra: Enrique Dizeo
Música:
Miguel Caló
Año: 1946
Lo que pasa muy seguido
entre marido y mujer,
por no decir entre "novios"
que ya no se pueden ver.
Mira, Ñata: es necesario
que hablemos como es debido,
porque ya estoy aburrido
de hacer el papel de otario.
Vivir así es un calvario;
te lo bato con franqueza.
Sacáte de la cabeza
el berretín de mandar,
que, si ino,vas a rajar
con tus pilchas de la pieza.
Si caigo una sera en curda,
suena en fija la milonga
y me gritás meta
y ponga: ¡Basura, reo a la gurda!
Hasta que un día,
la zurda de tu coso que bien faja
va a empezar a dar baraja
y entonces vas a ligar
y al rato te via manyar
envuelta en una mortaja.
Ni dueño soy de atorrar
cuando se me da la gana,
ni batírte: "¿Qué
macana hiciste para morfar?".
Y si vuelvo de truquear
del almacén de la esquina,
dejás de ser gente
fina y ya ni el diablo te aguanta
y me la querés dar
chanta como si fuera una gallina.
¿Qué te creés,
soy el gato tranquilo del mes pasado?
No m´hijita, ya he
cambiado de tanto pasar mal rato.
Hoy soy todo un arrebato,
mi genio no aguanta nada
y si es que estás
rechiflada con mi manera de ser,
ya mismo podés volver
con tu mama, ¡desgraciada!
Aquí mando yo, señora,
y oiga lo que estoy batiendo.
Así que vaya sabiendo
quién es el que bronca ahora...
Y la Parda sobradora lo
escuchó con mucha cancha,
le hizo hacer la pata ancha
y sin decirte, ¡atajáte!
le partió al ciruja
el mate con el filo de la plancha. |