Letra: Horacio Ferrer
Música: Edmundo Rivero
Año: 1969

En este Viejo Almacén
yo tengo un bordón maduro,
donde el pampero resopla
-flaco, porteño y oscuro-
con la ñata contra el muro,
sus misterios como coplas.
Coplas del Viejo Almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo sangra milongas
y yo, milongas también.

En este Viejo Almacén,
si paga el gasto el Destino,
del escote de una moza
sube la voz de Gabino
y en cada vaso de vino
deja flotando una rosa.
Coplas del Viejo Almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo quiere milongas
y yo, milongas también.

En este Viejo Almacén
que huele a ron y a centeno
lo aroman a Buenos Aires
la voz de un jazmín moreno
y un organito con celos
y, en flor, un Gardel del aire.
Coplas del Viejo Almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo enciende milongas
y yo, milongas también.

En este Viejo Almacén,
tengo un coro de gorriones,
sabios, poetas y chorros;
se mezclan por los rincones
un tango de antiguos sones
y un son de tangos cachorros.
Coplas del Viejo Almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo crece  en milongas
y yo, en milongas también.

En este Viejo Almacén 
la sombra gorda de Homero
me gatilló en la garganta
el arco dulce y cabrero
de un violoncello canero
que , al Sur de mi llanto, canta.
Coplas del Viejo Almacén,
coplitas que son tristongas,
San Telmo llorá en milongas
y yo, milongas también.


 


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