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Letra: Angel Villoldo
Música: Angel
Villoldo
Año: 1907
Una ordenanza sobre la moral
decretó la dirección
policial
y por la que el hombre se
debe abstener
decir palabras dulces a
una mujer.
Cuando una hermosa veamos
venir
ni un piropo le podemos
decir
y no habrá más
que mirarla y callar
si apreciamos la libertad.
¡Caray!... ¡No
sé
por qué prohibir
al hombre
que le diga un piropo a
una mujer!
¡Chitón!...¡No
hablar,
porque al que se sobrepase
cincuenta le harán
pagar!
Yo cuando vea cualquier mujer
un guiñada tan sólo
le haré.
Y con cuidado,
que si se da cuenta,
¡Ay!, de los cincuenta
no me salvaré.
Por la ordenanza tan original
un percance le pasó
a Don Pascual:
anoche, al ver a una señora
gilí
le dijo: Adiós lucero,
divina hurí.
Al escucharlo se le sulfuró
y una bofetada al pobre
le dio
y lo llevó al gallo
policial...
Por ofender a la moral.
¡Caray!... ¡No
sé
por qué prohibir
al hombre
que le diga un piropo auna
mujer!...
¡No hablar!... ¡Chitón,
porque puede costarles
cincuenta de la nación!
Mucho cuidado se debe tener
al encontrarse frente a
una mujer.
Yo, por mi parte,
cuando alguna vea,
por linda que sea
nada le diré. |