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Descreída y amargada
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por las maldades del mundo,
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has perdido la esperanza...
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ya no tenés ilusión.
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Yo comprendo tu tragedia,
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sé de tu dolor profundo
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que ha quebrado tus ensueños
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y secó tu corazón.
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Es tan cruel tu desengaño,
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que no crees ya más en nada
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que te llegue por camino
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de ternuras y de amor.
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Vives siempre prevenida
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y te muestras desconfiada,
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aun delante del que te hable
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de un cariño superior.
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Decís que solo el dinero
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es para vos lo primero
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que es mentira lo demás.
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Que hoy no valen los ideales,
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que hoy mandan los capitales
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y triunfan los que son más.
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Que hoy vive el oportunista,
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el práctico y exigista
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que no hablan de la razón,
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y que no vale la pena
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ser, hoy una mujer buena,
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sincera y de corazón.
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Yo bien sé que el desengaño
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se ha dejado esa amargura,
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como sé que hay en tu alma
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aunque no querrás decir...
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un rayito de esperanza
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y raudales de ternura,
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con no pocas ilusiones
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y deseos de vivir.
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No es la gente la culpable
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del fracaso de tu vida,
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no es el mundo responsable
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de que sufras por error.
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Es preciso que comprendas
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que si tienes una herida...
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esa herida no se cura
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nada más que con un amor...
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